jueves, 7 de mayo de 2015

INNOVACIÓN Y CREATIVIDAD EN LAS AULAS


Dicen que es más fácil destruir que crear, sin embargo creo que el dicho está basado en los paradigmas a los cuales hemos sido sometidos por el sistema escolar desde que ingresamos en él. Y es que los sistemas educativos actuales están diseñados para frenar la creatividad y el talento de los niños y adolescentes, tal como lo plantea Robinson (2009) en su obra El Elemento.

Algunos personajes de la historia caracterizados por su creatividad como Picasso, afirman que los niños son creativos por naturaleza desde que nacen. ¿Entonces cuando se hacen adultos dejan de ser creativos? La respuesta a esta pregunta se centra en el sistema educativo, más en concreto en "disminuir la creatividad", pero a través de esto podemos hacer lo contrario: podríamos cultivar la creatividad en las aulas. La rutina y hacer lo que no nos gusta son los principales factores enemigos de la creatividad, por lo que debemos sustituirlos. Nuestra tarea como futuros docentes es estimular la creatividad de los niños invitándoles a hacer lo que más les gusta.

 Por otra parte, innovar es consecuencia de la creatividad, es decir, no se puede ser innovador si no se es primero creativo. La magia es un recurso muy útil para fomentar la innovación y, a su vez, la creatividad en el aula, llenando de expectación y de intriga a los alumnos.

Solo los creativos e innovadores han pasado a la posterioridad, mientras que los copiones o repetidores pasan y se extinguen por no dejar ningún beneficio a ella. Hay que contribuir a la formación de ciudadanos innovadores, para lo cual debemos cambiar el sistema educativo actual si queremos un mañana lleno de alegrías, de buenas ideas, de gente feliz, creativa e innovadora.

Me parece muy interesante el símil que se hace de la silla con la innovación educativa: la silla tiene una función principal, que es sentarnos, y está soportada por cuatro patas, todas igual de importantes, basta con que falte una para que se caiga. La innovación educativa también se sustenta en cuatro patas: los procesos, el conocimiento, las personas y las tecnologías. Basta con que falte una sola pata para que la innovación educativa se estrelle.

Cuando queremos hacer una experiencia sobre innovación educativa lo que hacemos es construir la silla, y aquí sí que es importante saber por qué pata comenzamos a construirla. La pena es que siempre estamos construyendo sillas, a ver cuándo podemos simplemente comprarlas y sentarnos (eso sí, sin caernos).
  
Nácera Salmi ElBazazi
2º Grado de Magisterio Infantil


Jueves, 7 de Mayo de 2015

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