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viernes, 17 de abril de 2026

LA IMPORTANCIA DE COMPRENDER Y ACOMPAÑAR A LOS ALUMNOS CON DIFICULTADES DE APRENDIZAJE

 En los centros educativos encontramos alumnos con ritmos, estilos y necesidades muy diferentes. Entre ellos, los estudiantes con dificultades de aprendizaje requieren una atención específica que no solo depende de los apoyos profesionales, sino también de la actitud del entorno.

 Las dificultades de aprendizaje no definen a la persona. Son un punto de partida desde el que el alumno puede avanzar si cuenta con estrategias adecuadas, comprensión y un ambiente que valore sus capacidades. La clave está en ofrecer apoyos ajustados, materiales accesibles y un acompañamiento emocional que refuerce su autoestima. 

Es fundamental que la escuela promueva una mirada inclusiva: no se trata de que todos hagan lo mismo, sino de que todos tengan la oportunidad de aprender. Cuando un alumno siente que se le escucha, que se respetan sus tiempos y que sus logros importan, su motivación crece y su participación mejora. La inclusión no es solo una metodología, es una actitud. Y cada pequeño gesto (una explicación más visual, una adaptación, un refuerzo positivo) puede marcar una gran diferencia en la vida de un estudiante. 

Laura Vicioso Sánchez

1º educación infantil.



Aprendiendo diferente pero apoyando a todos

En las aulas, no todos los estudiantes aprenden de la misma forma. Algunos necesitan más tiempo, otros se sienten más cómodos trabajando en grupo que en solitario, y otros requieren recursos distintos, más visuales, más prácticos. Reconocer que existen estas diferencias en las aulas es clave para que todos puedan aprender sin sentirse excluidos. 

He reflexionado sobre la atención a la discapacidad de aprendizaje y me he dado cuenta de que la paciencia y la adaptación de las actividades son fundamentales. Por ejemplo, un alumno con dificultades de lectura, a lo mejor se beneficie de materiales visuales o ejercicios prácticos que refuercen la comprensión. 

Es muy importante que los estudiantes se sientan valorados y sobre todo que se sientan capaces, porque la autoestima influye en su motivación y su aprendizaje. 

Todos estamos invitados a aportar estrategias para que la educación sea más inclusiva desde los docentes hasta las familias. Educar no es hacer que todos aprendan igual, sino darle las herramientas necesarias para que puedan alcanzar su máximo nivel. Aprender a atender la diversidad no beneficia solo a los alumnos con dificultades, sino que beneficia a toda la comunidad educativa. 


Gema Uceta Castrejón

1º Educación Infantil

jueves, 16 de abril de 2026

La educación inclusiva como oportunidad: atender las dificultades del aprendizaje

 La educación inclusiva reconoce y valora la diversidad del alumnado, entendiendo que cada estudiante aprende de manera distinta y necesita apoyos diferentes para poder participar y aprender con éxito. Una atención a la diversidad eficaz incluye materiales y estrategias que responden a dificultades de aprendizaje, necesidades educativas especiales y estilos variados de aprendizaje, promoviendo un entorno educativo flexible y participativo (INTEF, s.f.). 

Un enfoque clave es el Diseño Universal para el Aprendizaje (DUA), que propone proporcionar múltiples formas de acceso a la información, expresión y participación para todos los alumnos, reduciendo barreras y aumentando la igualdad de oportunidades en el aula (Universidad de Alicante, s.f.). Este modelo fomenta que cada estudiante pueda demostrar lo aprendido según sus fortalezas y necesidades. 

La atención a la diversidad no solo beneficia a quienes presentan mayores dificultades, sino que enriquece a toda la comunidad educativa al promover valores como el respeto, la colaboración y la empatía. Crear aulas inclusivas implica adaptar prácticas pedagógicas, ofrecer apoyo individualizado y reconocer el potencial de todos los estudiantes como agentes activos de su propio aprendizaje. 

Marta Monja Pulgar

1º Educación Infantil

Referencias (APA 7): 

● Instituto Nacional de Tecnologías Educativas y de Formación del Profesorado (INTEF). (s.f.). Atención a la diversidad. https://intef.es/recursos-2/atencion-a-la-diversidad/ 

● Universidad de Alicante. (s.f.). Educación inclusiva y accesibilidad en el contexto educativo. https://web.ua.es/es/accesibilidad/educacion-inclusiva.html 

miércoles, 15 de abril de 2026

La importancia de una mirada inclusiva en el aula: educar desde las capacidades

La atención educativa a las dificultades de aprendizaje no puede entenderse únicamente como un conjunto de medidas o apoyos, sino como una forma de mirar a nuestro alumnado. Cada estudiante llega al aula con una historia, unas capacidades y unas necesidades que deben ser reconocidas y valoradas. 

La diversidad no es un obstáculo, sino una oportunidad para construir una escuela más humana y más justa. 

En mi formación como futura docente he comprendido que la inclusión comienza en los pequeños gestos: adaptar una explicación, ofrecer diferentes formas de participar, permitir que cada alumno exprese su potencial sin comparaciones. La LOMLOE nos recuerda que existen múltiples perfiles dentro de las NEAE, pero más allá de las categorías, lo esencial es entender que todos los estudiantes merecen sentirse competentes, escuchados y acompañados. 

Educar desde las capacidades implica dejar atrás prejuicios, etiquetas y expectativas limitantes. Significa confiar en que cada niño puede aprender si le ofrecemos las herramientas adecuadas. La escuela inclusiva no es un ideal lejano, sino una construcción diaria que depende de nuestra actitud, nuestra creatividad y nuestro compromiso.

Alicia González García

1º de educación infantil.

 Pexels. (2019). Niños estudiando juntos en una mesa [Fotografía]. Pexels. https://www.pexels.com/es-es/foto/ninos-estudiando-juntos-en-una-mesa-3184397/ (pexels.com in Bing) 

Acompañar para aprender: una mirada inclusiva a las dificultades de aprendizaje

  Las dificultades de aprendizaje forman parte de la realidad cotidiana de muchos estudiantes y, lejos de ser un obstáculo insalvable, pueden convertirse en una oportunidad para repensar la práctica educativa y avanzar hacia una escuela más inclusiva. Comprender estas dificultades implica reconocer que cada alumno aprende de manera distinta y que el sistema educativo debe adaptarse a esa diversidad, no al revés. 

En el aula encontramos estudiantes que presentan dislexia, discalculia, TDAH, dificultades en la expresión escrita o problemas de comprensión lectora. Estas situaciones no solo afectan al rendimiento académico, sino también a la autoestima, la motivación y la percepción que el alumno tiene de sí mismo. Por ello, la intervención educativa debe ir más allá del refuerzo de contenidos: debe incluir apoyo emocional, acompañamiento cercano y estrategias que favorezcan la autonomía. 

La respuesta educativa a estas dificultades requiere una mirada flexible y abierta. Es fundamental aplicar metodologías que permitan diferentes formas de acceso al aprendizaje, como el uso de materiales visuales, actividades manipulativas, apoyos tecnológicos o tiempos adaptados. El Diseño Universal para el Aprendizaje se presenta como un marco eficaz para anticiparse a la diversidad y ofrecer múltiples vías de participación y expresión. 

La colaboración entre docentes, orientadores y familias es otro pilar esencial. Cuando todos los agentes educativos comparten información, coordinan estrategias y mantienen una comunicación fluida, el alumno recibe un apoyo coherente y significativo. Además, la sensibilización del grupo clase contribuye a generar un clima de respeto y comprensión, donde cada estudiante se siente valorado. 

Atender a las dificultades de aprendizaje no es solo una cuestión técnica, sino también ética. Supone asumir el compromiso de garantizar que todos los alumnos, independientemente de sus características, tengan la oportunidad de aprender, crecer y desarrollar su potencial. Una escuela inclusiva no es aquella que integra a quienes son diferentes, sino la que se transforma para que nadie quede fuera. 

Pablo García de Diego. 1º de Educación Infantil.

La diversidad cultural en Infantil: un reto social que empieza en la escuela


La diversidad cultural es en la actualidad una realidad en la mayoría de los centros educativos, también en Educación Infantil. En una misma aula conviven niños y niñas con lenguas, costumbres y formas de vida diferentes, y esto refleja directamente los cambios sociales que vivimos. La escuela se convierte en el primer espacio donde los niños aprenden a convivir con la diversidad y a entender que no todos ven el mundo de la misma manera.
En mi experiencia, la presencia de distintas culturas no es un problema, sino una oportunidad educativa. Cuando el centro apuesta por una comunicación cercana con las familias y por actividades que den visibilidad a sus tradiciones, los niños crecen con una mirada más abierta y respetuosa.
Pero este proceso no ocurre de forma automática. La sociedad actual todavía arrastra prejuicios y desigualdades que pueden aparecer también en la escuela. Por eso, el papel del docente es clave: debe actuar como mediador, promover el respeto y enseñar a resolver conflictos desde la empatía. La educación en valores, la comunicación con las familias y la creación de un clima de confianza son herramientas fundamentales para que la diversidad se convierta en un recurso y no en una barrera.
En conclusión, la escuela infantil refleja la sociedad en la que vivimos. Si desde los primeros años enseñamos a convivir, a respetar y a valorar las diferencias, estaremos ayudando a construir una sociedad más inclusiva.

Lucía Reina Gómez
2º Magisterio de educación infantil

martes, 7 de abril de 2026

MÁS ALLÁ DE LA ETIQUETA: CLAVES PARA UNA RESPUESTA INCLUSIVA EN EL AULA

Cuando hablamos de dificultades en el aprendizaje, a menudo nos enfocamos demasiado en el diagnóstico y no en cómo podemos ayudar a los estudiantes en el aula pues, como maestros, nuestro trabajo no es "arreglar" las dificultades, sino encontrar formas de ayudar a los estudiantes a acceder al currículo de manera igualitaria.

La clave para atender a las dificultades de aprendizaje no está en dar fichas diferentes a cada estudiante, sino en hacer que el aula sea más flexible y accesible para todos. Si diseñamos nuestras clases pensando en estudiantes con dislexia o dificultades de atención, estaremos creando un entorno más claro y estructurado para toda la clase; esto lo podemos aplicar mediante: 


En conclusión, atender a las dificultades de aprendizaje es fundamentalmente un ejercicio de empatía y creatividad por parte de los docentes. Una escuela que valora la diversidad y la diferencia es una escuela que no deja a nadie atrás.

María Pérez Corps / 1º Magisterio de Infantil

lunes, 6 de abril de 2026

La importancia de la lengua de signos, el dactilológico y la mediación comunicativa en la educación infantil


Desde que los niños empiezan a aprender a hablar, conocer las letras y las palabras, es fundamental ofrecerles recursos que les ayuden a comunicarse de manera más amplia y efectiva. La lengua de signos es un sistema de comunicación visual que utiliza gestos, movimientos de manos, expresiones faciales y corporales para transmitir palabras y conceptos (Alonso García, 2022). No solo es útil para niños con discapacidad auditiva, sino también para aquellos con dificultades de comunicación o retrasos del lenguaje, y tiene un valor educativo para todos los niños, ya que fomenta la comprensión, la expresión y la comunicación desde edades tempranas.

Dentro de la lengua de signos, el alfabeto dactilológico permite representar cada letra mediante signos hechos con las manos (Marcos Alonso, 2024). Esto ayuda a que los niños relacionen los sonidos y las letras con gestos manuales, favoreciendo la memoria, la motricidad fina y la asociación entre lenguaje oral y visual. Para los niños, aprender lengua de signos y dactilológico se convierte en un apoyo en su aprendizaje, ya que les ayuda a expresarse mejor, a comprender conceptos con mayor facilidad y a desarrollar confianza en sus capacidades comunicativas. De esta forma, no solo refuerzan su comunicación, sino también su autonomía y participación en el aula.

Además, el aprendizaje de la lengua de signos fomenta la empatía y el respeto hacia la diversidad, enseñando que cada persona se comunica de forma diferente y que todos aprendemos a nuestro propio ritmo (Fundación Querer, 2025). Es muy importante que desde la educación infantil se promueva la comprensión de las diferentes discapacidades y dificultades de comunicación, reforzando la idea de que todos somos distintos y que cada forma de expresarse es válida. Esto ayuda a crear un entorno inclusivo donde cada niño se sienta valorado y comprendido.

En este contexto, la figura del mediador comunicativo es especialmente relevante. El mediador comunicativo es un profesional que facilita la comunicación entre el alumnado con dificultades y el resto de la comunidad educativa, ayudando tanto en el aprendizaje del idioma como en el desarrollo de la personalidad de los niños con discapacidad. Aunque actualmente esta figura no está implantada en la mayoría de los centros educativos, muchas personas ya utilizan estos recursos en su vida diaria, y los mediadores ayudan a mejorar la comunicación y la inclusión en diferentes ámbitos (ARASAAC, s.f.).

Sería muy interesante e importante que se empezara a aplicar la mediación comunicativa en los centros de educación infantil y primaria, no solo como apoyo en la comunicación, sino también como un recurso de aprendizaje de diferentes medios de comunicación. Aunque los logopedas pueden ayudar en la comunicación, un mediador comunicativo puede complementar este trabajo, proporcionando estrategias adaptadas, materiales y recursos que sigan el Diseño Universal para el Aprendizaje (DUA). Además, los mediadores pueden fomentar la inclusión de familias y profesores, ofreciendo charlas, cursos o talleres que permitan comprender mejor las necesidades comunicativas de todos los alumnos.

Preparar a los niños para reconocer y respetar la diversidad desde edades tempranas contribuye a formar personas más conscientes, tolerantes y colaborativas. Introducir la lengua de signos, el alfabeto dactilológico y la mediación comunicativa desde pequeños es un paso clave para construir una educación inclusiva y enriquecedora, que beneficie a todos los niños, mejore su forma de expresarse, facilite su aprendizaje y les proporcione un apoyo real en su desarrollo, además de promover la comprensión de que cada persona es única y valiosa, independientemente de cómo se exprese o aprenda.

Rebeca del Viso Carrasco
1º de Educación Infantil

Referencias

Alonso García, R. (2022). Lengua de signos en Educación Infantil. Universidad Rey Juan Carlos. https://burjcdigital.urjc.es

Marcos Alonso, L. (2024). Beneficios del aprendizaje de LSE en niños. https://burjcdigital.urjc.es

Fundación Querer. (2025). Lengua de signos y desarrollo del lenguaje. Fundación Querer. https://fundacionquerer.org

ARASAAC. (s.f.). Portal de recursos para comunicación aumentativa y alternativa. Gobierno de Aragón. https://arasaac.org

miércoles, 25 de marzo de 2026

La importancia de la educación inclusiva en la sociedad actual


La educación inclusiva es un tema muy importante en la actualidad, ya que busca que todos los estudiantes tengan las mismas oportunidades de aprendizaje, independientemente de sus características personales, sociales o culturales. 


En el pasado, muchos alumnos con dificultades de aprendizaje o con algún tipo de discapacidad no podían participar plenamente en el sistema educativo. En muchos casos estudiaban en centros especiales o no recibían apoyos necesarios. Sin embargo, hoy en día se intenta que todos los estudiantes puedan aprender juntos dentro de la misma clase. 


La educación inclusiva no solo beneficia a los alumnos que necesitasen más apoyo, sino también al resto de los alumnos. Aprender en un entorno diverso ayuda a desarrollar valores como respetar a los demás, empatizar, y ayudar a los compañeros. 


Para que la educación inclusiva sea una realidad es necesario que los centros educativos cuenten con recursos adecuados, profesorado formado y estrategias que permitan poder trabajar en el aprendizaje de este tipo de alumnado. 


En mi opinión, la educación inclusiva es un tema en el que hoy en día se está trabajando pero no se ha conseguido en su plenitud ya que queda bastante donde avanzar además de que la sociedad se involucre para hacer de una inclusión algo mas fácil. 


Ana Belén García Gudiel

Aprender a convivir: el valor de la educación emocional en la escuela


Desarrollar la inteligencia emocional Las niñas y los niños aprenden a ...



Hablar de educación hoy en día también es hablar de emociones. 

En el aula, no solo se aprenden números, letras o colores; también se aprenden formas de relacionarse, de expresar lo que sentimos y de comprender a los demás. Como futura docente de Educación Infantil, creo que enseñar a los niños/as a reconocer y gestionar sus emociones es tan importante como leer y escribir. 

Hace relativamente poco, realicé unas "prácticas" en un colegio cerca de la universidad y conocí a un niño de 3 años. Este se enfadó mucho durante los juegos porque pensaba que ningún compañero quería jugar con él. Empezó a llorar y se apartó del grupo. En ese momento, su tutora se acercó y le ayudó a expresar lo que sentía en ese momento. Aquella conversación, ayudó al niño a entender por qué se sentía así y a expresar sus emociones y las del resto de compañeros. 

En la asignatura "Educación y Sociedad" hemos hablado sobre lo esencial que es mantener un buen clima del aula, la convivencia escolar y el desarrollo integral del alumnado. Todo esto me ha hecho entender que la educación no solo consiste en transmitir conocimientos, sino también en en la formación integral de las personas para convivir, respetar y comprender. 

Mi reflexión ante esto es que la escuela debe ser un espacio seguro donde los alumnos aprendan a conocerse, a expresar sus emociones y a respetar a los compañeros. Si desde la infancia fomentan la empatía y las habilidades sociales, estaremos construyendo una sociedad más justa e inclusiva. 

Carla Avendaño Malpesa
 2º Magisterio Infantil, Toledo (UCLM)

martes, 24 de marzo de 2026

¿Por qué no puede haber Inclusión sin tener en cuenta la Diversidad?




   En un aula de una Escuela Primaria hay dos estudiantes con Proyectos de Inclusión Educativa. Una docente utiliza Inteligencia Artificial para "adaptar" los contenidos a esos estudiantes sin tener en cuenta que tienen diferentes diagnósticos, trayectorias, habilidades, intereses y situaciones contextuales. Cuando se le señala que no es adecuado unificarlos porque sus desafíos y capacidades no son iguales, responde que por ser ambos "estudiantes incluídos" deberían tener las mismas adecuaciones (1).

   En otra aula, una docente utiliza dispositivos tecnológicos para dar sus clases que generan malestar en un estudiante con sensibilidad sensorial. Cuando el profesional de inclusión reclama por esta situación, la respuesta que recibe de la docente es que el estudiante permanezca durante su clase en la Sala de la Calma de la escuela, en lugar de tener en cuenta sus necesidades y utilizar otras herramientas más amigables para personas con discapacidad y neurodiversidades.

   Esta viñeta ilustra cómo prácticas que se disfrazan de inclusivas no tienen en cuenta la diversidad de sus estudiantes. Tienden a considerar que todos los estudiantes con discapacidad o neurodiversidad, proyecto de inclusión, acompañamientos o desafíos en el aprendizaje requieren de las mismas obras de accesibilidad y/o ajustes razonables. Por eso se tiende a unificar a dichos estudiantes dándoles consignas diferentes a las del resto de la clase y se baja el nivel de exigencia por considerarlos incapaces de incorporar los contenidos.

   A raíz de esto, cuestionamos la concepción escalonada de los Paradigmas Educativos que considera que se avanza desde la Exclusión hacia la Integración, Inclusión y -finalmente- la Diversidad. Desde nuestra concepción, el Paradigma de la Diversidad no debe ser el paso posterior al de la Inclusión, sino que la educación no será inclusiva si no tiene en cuenta la diversidad de los estudiantes. Esto implica considerar tanto la diversidad entre estudiantes que presentan proyectos de inclusión con el resto de la clase, como al interior de este colectivo. Dos estudiantes "diversos" pueden tener diferentes diagnósticos, trayectos académicos y desafíos de aprendizaje, por lo que no necesariamente van a necesitar los mismos apoyos. Incluso dentro del mismo diagnóstico o condición los apoyos serán diferentes para cada caso, por lo que es importante individualizarlos de acuerdo a las características particulares del estudiante.

   Esto no quita que un mismo apoyo, obra de accesibilidad o ajuste razonable pueda ser utilizado por estudiantes con diferentes condiciones o por aquellos que no presentan proyecto de inclusión pero pueden necesitarlos en algún momento específico. Eso es lo valioso de la Accesibilidad Universal y del Diseño Universal de Aprendizaje (DUA): que están pensados para que toda la población pueda beneficiarse con ellos y no solo aquellos que presenten una discapacidad, neurodiversidad o condición de salud. Pero lo peligroso es que este intento unificador borre las subjetividades quedando todos los estudiantes con proyecto pedagógico individual (PPI) etiquetados como los "diferentes" (en lugar de tener en cuenta la diversidad).

   Recordemos, como sostiene Carlos Skliar que "diferente" proviene de las raíces latinas Dis: división, déficit, y ferrer: arrastrar, sacar con violencia. Lo diferente es lo que se excluye, lo que se discrimina por no cumplir con los parámetros oficiales de identidad y normalidad (2). En cambio, la "diversidad" hace referencia a desviarse, salirse del camino, lo que no sigue estos parámetros. Por eso defendemos una diversidad que combata los intentos unificadores que borran la subjetividad.

   Quiénes trabajamos desde un Enfoque de Capacidades dentro del Modelo Social de la Discapacidad, consideramos que es importante tener en cuenta las habilidades de cada persona antes que sus déficit o desafíos. Al intentar homogeneizar todos los estudiantes con PPI dentro de los "diferentes" se borra este intento de ver las capacidades de cada uno de ellos. Solo se presta atención a los desafíos y los apoyos que necesitan, negando de esta forma las habilidades que podrían ser potenciadas como medio de expresión de su subjetividad.

   Cuando los profesionales de inclusión reclamamos que se modifique el contenido, que se den otros tiempos o que se les permitan más descansos en momentos de fatiga cognitiva, no lo hacemos con el afán de bajar las exigencias o que pierdan contenido sino que se tenga en cuenta la diversidad de formas de aprendizaje para que todos puedan llegar con las estrategias adecuadas. Esto es fundamental para su salud mental, sensación de bienestar, autoestima, autonomía y -a futuro- una vida independiente en donde puedan trabajar o estudiar aquello que les motiva.

Por ende, en lugar de pensar Inclusión y Diversidad como dos pasos hacia una sociedad más justa, libre, democrática y no excluyente, debemos verlas como dos partes inseparables del mismo proceso. No puede haber Inclusión sin tener en cuenta la diversidad, y la diversidad sólo puede ejercerse mediante prácticas realmente inclusivas. Porque queremos un mundo en donde todos puedan expresarse, crecer y compartir sus habilidades diversas.

Por Noelia V. Gotusso y Luciano Andrés Valencia

Notas:

(1) Sobre la diferencia entre "Adecuaciones Curriculares" y Ajustes Razonables se pueden consultar los siguientes trabajos: Valencia, Luciano Andrés; "¿Qué son la Accesibilidad, el Diseño Universal y los Ajustes Razonables?", en: Retazos de la diverso. Escritos sobre salud mental y discapacidad, Villa Constitución, Editorial Laia, 2025; y Gotusso, Noelia V. y Valencia, Luciano Andrés; "Educación Inclusiva: de las Adecuaciones Curriculares a los Ajustes Razonables y el Diseño Unviesal", en: El Despertador de Lavalle, https://despertadorlavalle.com.ar/2024/08/educacion-inclusiva-de-las-adecuaciones-curriculares-a-los-ajustes-razonables-y-el-diseno-universal/, 14 de agosto de 2024.

(2) Skliar, Carlos; ¿Y si el otro no estuviera ahí? Notas para una pedagogía (improbable) de la diferencia, Buenos Aires, Miño y Dávila, 2002. 

miércoles, 14 de enero de 2026

LAS TIC PARA LAS PERSONAS CON DISCAPACIDAD INTELECTUAL 

Esta temática que he abordado junto a María Sendín, me ha permitido consolidar una visión integral sobre cómo las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) son el motor definitivo para la inclusión de las personas con discapacidad intelectual (DI). Hemos aprendido que estas herramientas no solo facilitan el acceso a la educación, sino que actúan como mediadoras esenciales para promover la autonomía, la comunicación y, en última instancia, una mejora significativa en la calidad de vida de los usuarios. Como hemos analizado, el impacto es transversal: desde la dimensión educativa, donde permiten ritmos de aprendizaje personalizados, hasta la social, donde herramientas de comunicación aumentativa ayudan a expresar ideas y sentimientos con independencia.


En nuestra investigación, María y yo hemos destacado que la tecnología tiene un impacto emocional profundo, ya que el éxito en tareas digitales refuerza la autoconfianza y la motivación interna del alumnado. Hemos explorado herramientas específicas muy útiles para el aula, como Pictotraductor para la comunicación mediante pictogramas, o programas como SmartBrain y GCompris que potencian funciones cognitivas como la memoria y la atención. Entendemos que nuestra labor como docentes debe basarse en el Diseño Universal para el Aprendizaje (DUA), garantizando que los recursos digitales ofrezcan múltiples formas de representación y motivación para no dejar a nadie atrás.
Sin embargo, también hemos identificado barreras críticas que debemos superar, especialmente la falta de formación docente específica y la escasa accesibilidad cognitiva en el diseño de muchas aplicaciones actuales. Hemos reflexionado sobre cómo la carga de adaptar materiales suele recaer exclusivamente en el profesor, lo que evidencia la necesidad de un respaldo institucional y una mayor colaboración con las familias para asegurar la continuidad del aprendizaje en el hogar. Para María y para mí, ha quedado claro que la tecnología en el aula debe responder a una planificación lógica y a un objetivo educativo previo para no quedarse en un uso meramente recreativo.
 Finalmente, este trabajo nos ha permitido proyectar propuestas de mejora hacia el futuro, como la incorporación de la inteligencia artificial y la realidad aumentada para crear experiencias de aprendizaje más inmersivas y seguras. Concluimos que las TIC no son un fin en sí mismas, sino el instrumento más potente para derribar obstáculos y asegurar la igualdad de oportunidades. Tras esta experiencia compartida, reafirmamos nuestro compromiso con una educación inclusiva donde la tecnología esté siempre, y sin excepciones, al servicio de la persona y sus capacidades.
Fernando Diaz Aguado 
Correo de contacto: fdiazaguado18@gmail.com 

lunes, 1 de septiembre de 2025

Resistencias invisibles: desafíos para una escuela más inclusiva


Por Noelia V. Gotusso y Luciano Andrés Valencia

 

 

 

   En los últimos años, diversos colectivos han comenzado a debatir y reclamar la  incorporación de  prácticas más inclusivas en los sistemas educativos con el fin de garantizar el derecho a la educación de todos los estudiantes, especialmente aquellos  que presentan discapacidades,  neurodiversidades /neurodivergencias, condiciones de salud o situaciones de vulnerabilidad psico-social que  requieren apoyos específicos, ajustes razonables y medidas de accesibilidad (1). Sin embargo, a pesar de los avances normativos y pedagógicos, todavía persiste una resistencia significativa por parte de algunos docentes y directivos escolares hacia la figura del Acompañante Terapéutico (AT) o Profesional de Apoyo (PA), y a la implementación de dispositivos que aseguren la inclusión y la accesibilidad.

   En muchas escuelas, hablar de inclusión escolar  todavía genera incomodidad. En otras las palabras "Inclusión", "Diversidad", "Convivencia" o "Diseño Universal" aparecen repetidas hasta el hartazgo en currículas, planes de trabajo y hasta en el nombre de la institución, pero a la hora de llevar adelante acciones reproducen prácticas de exclusión, discriminación y estigmatización. Aquí podemos utilizar el concepto de Skliar de Exclusión a través de la Inclusión, en donde la aproximación a la inclusión es sólo momentánea, cayendo en el asistencialismo e "inclusionismo" que no garantiza el derecho a una educación en igualdad de oportunidades (2).

   Uno de los puntos más conflictivos es la presencia del AT o el PA en el aula. Estos  profesionales no pertenecen al plantel docente, pero su rol es clave para sujetos pedagógicos que necesitan apoyo emocional, cognitivo y/o conductual. A pesar de eso, su participación muchas veces es vista con desconfianza o rechazo por parte de algunos docentes, como si supusiera una amenaza  a su trabajo o pusieran en evidencia su desconocimiento en el tema. Esto también se da a nivel institucional, cuando directivos o miembros del gabinete los excluyen de actividades porque su presencia en vista como una confesión de que no cuentan con los conocimientos o las herramientas para llevar adelante una educación inclusiva, diversa y que fomente la convivencia, en lugar de verlos como una oportunidad de trabajo en equipo para mejorar a la institución y garantizar derechos de los estudiantes.

Tensiones y competitividad: cuando el AT se convierte en un "otro incómodo"

   Quienes trabajamos en inclusión y acompañamiento educativo somos profesionales capacitados para asistir a estudiantes con necesidades específicas dentro del ámbito escolar, con el fin de favorecer su inclusión, autonomía, bienestar y acceso al conocimiento. Nuestro trabajo no consiste en controlar o evaluar la labor pedagógica de un docente,  interferir en la diada que forma con el estudiante o invadir el trabajo que es exclusivamente su responsabilidad.

  Esta resistencia, muchas veces inconsciente e incongruente, puede  tener que ver con diversos factores: 1) la falta de formación específica en inclusión; 2) los prejuicios sobre la discapacidad, neurodiversidad/neurodivergencias, determinadas condiciones de salud o vulnerabilidad psico-social; 3) el desconocimiento sobre el rol específico de los profesionales de apoyo o los prejuicios a determinadas profesiones; 4) las propias inseguridades del docente respecto a su trabajo, que ve al profesional de inclusión como una amenaza en lugar de aprovechar esa oportunidad para ampliar sus conocimientos a través del trabajo inter-multi o transdisciplinar; y 5) por una bajada de línea institucional de evitar intromisiones de agentes externos que no forman parte de la planta laboral.

   La escuela, por tradición, ha sido un territorio muy cerrado a la intervención de otros, incluso cuando su participación es necesaria para garantizar derechos. Lejos de comprender al acompañante como un recurso valioso que favorece el desarrollo integral del estudiante y alivia parte de la carga docente, se lo percibe como un "observador externo" o una amenaza a la autonomía del educador: "se entromete en el aula", "me corrige constantemente", "me reclama ver las planificaciones todo el tiempo", "no me deja trabajar tranquilo" o "quiere decidir sobre el estudiante" son frases que suelen escucharse.

   Este tipo de competitividad suele estar alimentada por una escuela muy centrada en el rol protagónico del docente, que históricamente ocupó un lugar jerárquico y unívoco en el proceso de enseñanza-aprendizaje. En ese marco, los profesionales de inclusión aparecen  como figuras difusas, sin autoridad formal o que pretenden ejercerla, pero con gran influencia sobre el estudiante, lo que puede generar inseguridades o celos profesionales.

   Frente a esta situación, Norma Filidoro llama a cuestionar la obediencia y devolverle a la escuela algo de lo profano que supo tener en otros tiempos (3).

   Muchos docentes e instituciones también desconocen el trabajo no visible que realizan los profesionales de apoyo a la inclusión: contener una crisis emocional, acompañar en la regulación de la conducta, anticipar una situación de frustración, mediar con otros actores sociales y escolares, interpretar señales de angustia, ansiedad, estrés o malestar emocional, proponer estrategias de acceso al contenido, realizar informes, mantener reuniones con las familias y equipos profesionales, estudiar minuciosamente los trabajos escolares o los Boletines de calificación para poder planificar mejor su trabajo, y también -como somos seres humanos emocionales y sintientes- trabajar nuestro propio malestar que se puede ver agravado cuando el ambiente de trabajo no es saludable. Esto es curioso ya que los mismos docentes también tienen mucho trabajo invisible que se hace fuera de su horario laboral pautado, lo que debería hacer que pudieran comprender y empatizar mejor con los profesionales con los que comparten el aula.

   Esta invisibilidad se extiende también a las familias, que muchas veces subestiman o desconfían de nuestro trabajo, considerándonos simplemente un acompañante, cuidador o incluso un vigilante sin formación específica. Acá hay que aclarar sobre la formación que tenemos quienes desempeñamos este trabajo. Además de las formaciones específicas en Acompañamiento Terapéutico y en Inclusión Educativa, también hay otras carreras que cursamos quienes trabajamos en esta área: Ciencias de la Educación, Psicología, Psicomotricidad, Psicopedagogía, Estimulación Temprana o Formación Docente, para citar solo algunas. Por lo tanto contamos con los conocimientos y las certificaciones necesarias para ejercer de manera responsable este trabajo.

   Otra cuestión que lleva a esta situación es que no siempre se logra un trabajo articulado entre los equipos de salud que tratan al niño o niña, la Supervisión del profesional (en caso que exista), la familia (que son quienes conocen mejor al niño o a la niña) y la escuela, lo que refuerza el aislamiento profesional que termina afectando el trabajo de inclusión.

   En este contexto, resulta fundamental generar espacios de intercambio, reconocimiento y escucha entre docentes y profesionales de apoyo a la inclusión educativa. La mirada colaborativa no surge de la noche a la mañana: se construye con tiempo, confianza y formación mutua. Cuando se logran acuerdos y respeto recíproco, el trabajo conjunto puede potenciar las trayectorias escolares de estudiantes que, de otro modo, quedarían desamparados dentro del sistema. Además se beneficia a los demás estudiantes del aula o a los que vendrán con las obras de accesibilidad y ajustes razonables que surjan del trabajo en equipo, así como a la institución que se volverá cada vez más inclusiva para recibir a la diversidad. 

Los Ajustes Razonables no son un favor: SON UN DERECHO HUMANO

   Otro punto de fricción es la necesidad de implementar ajustes razonables, que son adaptaciones pedagógicas y metodológicas que permiten que todos los estudiantes puedan acceder a los contenidos y evaluaciones en igualdad de condiciones. No se trata de privilegios ni de bajar los estándares académicos, sino de garantizar el derecho a aprender desde la diversidad. No obstante, en muchas aulas se observa una resistencia a implementar estos ajustes.

   Algunos docentes argumentan que "no es justo" hacer diferencias entre estudiantes o que "si se les facilita a unos, se perjudica a los otros". Esto no es cierto, ya que los ajustes que realicemos para un estudiante también pueden ser de utilidad para otros, mostrando que existen formas diversas de acceder al conocimiento y al aprendizaje. Otros se sienten sobrepasados por la demanda que implica atender la diversidad sin contar con suficientes recursos, formación o acompañamiento institucional. Al decir de Skliar, la Diversidad se confunde con la Alteridad, viendo al otro como un "desconocido" (4). Esto se puede solucionar aceptando al profesional de apoyo como alguien especializado en estos temas que puede trabajar junto con el docente y la institución en el reconocimiento de esta diversidad.

   Como señala un informe de 2017 de la UNESCO: "la educación inclusiva no es una estrategia para ayudar a unos pocos estudiantes a integrarse en el sistema educativo existente, sino un proceso que implica transformar el sistema para que responda a la diversidad de todos los estudiantes" (5).

   Lo mismo sostienen Corredor y Romero Cruz cuando nos recuerdan que un ambiente educativo debería ser un medio físico y teórico estructurado y diseñado específicamente para adaptarse a las necesidades y características diversas de los estudiantes (6).


¿Qué se puede hacer ante esta resistencia?

   Como sostenemos, la resistencia puede deberse a inseguridad, desconocimiento, prejuicios, sobrecarga laboral o presión institucional. Por eso, las estrategias para superarla deben ser colectivas y cuidadosas, realizadas desde un Modelo Social y de un Paradigma de la Inclusión, la Diversidad y la Convivencia. Algunas claves que podemos sugerir son:

      Formación docente en inclusión continua y sensibilización. No se puede incluir lo que no se comprende. Es fundamental que los docentes reciban capacitación en educación inclusiva, neurodiversidad y derechos de las personas con discapacidad. La comprensión del marco legal y ético puede ayudar a cambiar representaciones erróneas. En ese sentido, quienes trabajamos en el área tenemos que impulsar Proyectos Legislativos que apunten a la formación permanente, continua y de base científica en discapacidad, neurodiversidad o condiciones de salud para todo el personal que trabaja en instituciones educativas (no solo los docentes), a fin de que puedan contar con las herramientas necesarias para trabajar la inclusión.

      Trabajo Inter o Multidisciplinario real. No alcanza con aceptar a los profesionales de apoyo en el aula como un "visitante o asesor externo" sino como un actor necesario para construir una trayectoria educativa inclusiva. Es necesario construir canales de diálogo y articulación con equipos externos, docentes, equipos de orientación, familias y acompañantes para favorecer una mirada integral, compartida y que intercambien conocimientos.

      Acompañar el trabajo de los docentes y profesionales de la inclusión. Incluir no es hacer más, sino hacerlo distinto, en equipo y con la intencionalidad de derribar las barreras físicas, mentales y actitudinales que excluyen y marginan. Muchas veces, la resistencia no surge por falta de voluntad, sino por agotamiento, miedo o inseguridad profesional. Brindar espacios de escucha, contención y formación puede marcar la diferencia. Pero para eso, los docentes y acompañantes necesitan tiempo, apoyo, reconocimiento y saber que no están solos.

      Cambio cultural e institucional. Las instituciones educativas deben revisar sus propias lógicas de normalidad, promoviendo una cultura que valore la inclusión, la diversidad y la convivencia como una oportunidad de aprendizaje para toda la comunidad. Esto implica revisar prácticas, discursos y normas que perpetúan modelos excluyentes y avanzar hacia una cultura que abrace la diversidad y la convivencia. La inclusión con la que se pensó la escuela -como sostiene Aizencang- hoy es injusta, por lo que es necesario realizar el "giro contextualista" que proponen Terigi y Baquero (7). Esto no se puede llevar a cabo si no se escucha la voz de los profesionales formados en el tema.

      Defender los derechos laborales de los trabajadores de la educación y de la salud. No puede haber verdadera inclusión si quienes se desempeñan en el área tienen que trabajar en jornadas extenuantes, debiendo hacer turnos dobles o triples para poder pagar el alquiler, los impuestos, el transporte y la canasta alimentaria. Sin salarios u honorarios dignos que se actualicen de acuerdo a la inflación, sin horarios de trabajo flexibles, sin reconocimiento de las horas extras o de los días de estudio (ya que señalamos la importancia de la formación continua) y sin vacaciones pagas no se pueden llevar adelante las reformas necesarias para asegurar la inclusión. Los derechos de los estudiantes a una educación inclusiva, diversa y en igualdad de oportunidades requiere previamente del reconocimiento de los derechos de los trabajadores del sector.

      Luchar por una sociedad más inclusiva. No alcanza con que el estudiante cuente con ajustes razonables, obras de accesibilidad o diseño universal de aprendizaje dentro de la institución si puertas afuera la sociedad le sigue poniendo barreras. Si no hay rampas de acceso para personas que se movilizan en silla de rueda, bastones o tienen dificultades en la movilidad, señalizaciones en braille o semáforos sonoros para personas con discapacidad visual, traductores en Lengua de Señas, subtitulados o aros magnéticos para personas con discapacidades auditivas, carteles con lenguaje de pictogramas para personas neurodivergentes o con desafíos del lenguaje, o acceso a tratamientos, medicamentos e insumos necesarios, la exclusión seguirá existiendo, y los profesionales de la educación y de apoyo a la inclusión tendrán que contener dentro del aula las consecuencias que generan estas prácticas en la salud mental y emocional del estudiante y de sus familias. Como nos recuerda un informe de la Vicepresidencia y el Ministerio de Educación de la República del Ecuador, la inclusión educativa requiere de una cultura y de políticas inclusivas (8).

 

El camino a seguir…

   Los ajustes razonables y la accesibilidad universal no son un acto de generosidad o de  caridad que las escuelas pueden realizar de manera opcional, sino una obligación para asegurar derechos de acuerdo a legislaciones internacionales que en Argentina tienen rango constitucional, tales como la Convención Internacional de los Derechos del Niño (1989) o   la Convención Internacional para la Protección de los Derechos de las Personas con Discapacidad (2006). En este sentido los profesionales de apoyo a la inclusión cumplimos un rol fundamental que debe ser reconocido y acompañado en lugar de ser visto como una competencia profesional con el docente o como una intromisión al "proyecto institucional" de la escuela.

   La inclusión es una obligación ética, pedagógica y legal, así como una oportunidad de repensar la escuela como un espacio de construcción, donde el saber docente no se pierde al ser compartido, sino que se enriquece con otras miradas y saberes. Docentes, familias, equipo de salud y profesionales de apoyo a la inclusión tenemos diferentes conocimientos que deben ser escuchados, difundidos y transformados mediante el intercambio respetuoso y abierto.

   Como recuerda el pedagogo Philippe Meirieu: "educar es luchar contra la exclusión, es negarse a aceptar que algunos están condenados al fracaso desde el inicio" (9). Fracaso -que en realidad es expulsión- por el que luego se culpabiliza a las infancias, cuando en realidad los adultos que debían asegurar sus derechos no fueron capaces de coordinar un trabajo en conjunto.

   Derribar estas barreras mentales y actitudinales es un acto de ética profesional y un compromiso político en defensa de la inclusión, la diversidad y la convivencia en una sociedad democrática que asegure la igualdad de oportunidades.


Bibliografía:

(1)   Sobre este tema se pueden consultar los siguientes trabajos: Valencia, Luciano Andrés; "¿Qué son la Accesibilidad, el Diseño Universal y los Ajustes Razonables?", en: Retazos de la diverso. Escritos sobre salud mental y discapacidad, Villa Constitución, Editorial Laia, 2025; y Gotusso, Noelia V. y Valencia, Luciano Andrés; "Educación Inclusiva: de las Adecuaciones Curriculares a los Ajustes Razonables y el Diseño Unviesal", en: El Despertador de Lavalle, https://despertadorlavalle.com.ar/2024/08/educacion-inclusiva-de-las-adecuaciones-curriculares-a-los-ajustes-razonables-y-el-diseno-universal/, 14 de agosto de 2024.

(2)   Skliar, Carlos; ¿Y si el otro no estuviera ahí? Notas para una pedagogía (improbable) de la diferencia, Buenos Aires, Miño y Dávila, 2002, pp. 65-66.

(3)   Filidoro, Norma; "Notas para un diálogo posible acerca de la educación inclusiva", en: Rusler, Verónica y otras (comps); Miradas hacia la educación inclusiva: II Jornadas de Educación y Psicopedagogía, Buenos Aires, Editorial de la Facultad de Filosofía y Letras (EFFIL), Universidad de Buenos Aires, 2024. 

(4)   Skliar, Carlos; "Acerca de la alteridad, la normalidad, la anormalidad, la diferencia, la diversidad, la discapacidad y la pronunciación de lo educativo. Gestos mínimos para una pedagogía de las diferencias", en: Almeida, María Eugenia y Angelino, María Alfonsina (comps); Debates y perspectivas en torno a la discapacidad en América Latina, Paraná, Facultad de Trabajo Social, Universidad Nacional de Entre Ríos, 2012.

(5)   UNESCO; Guía para asegurar la inclusión y la equidad en la educación, 2017.

(6)   Corredor, Olga Lucía León y Romero Cruz, Jaime Humberto; Ambientes de aprendizaje accesibles que fomentan la afectividad en contextos universitarios, Bogotá, Universidad Distrital Francisco José de Caldas, Serie Temas N° 3, 2020.

(7)   Aizencang, Noemí; "Sobre las prácticas psicopedagógicas en el Nivel Inicial: ¿prácticas inclusivas?", Rusler, Verónica y otras (comps); Miradas hacia la educación inclusiva…, op. cit.

(8)   Vicepresidencia y Ministerio de Educación de la República del Ecuador; Módulo I: Educación Inclusiva y Especial, Quito, 2011.

(9)   Meirieu, Philippe; La opción de educar, Barcelona, Octaedro, 2008. 

viernes, 27 de junio de 2025

La inclusión empieza con la mirada y se fortalece con la tecnología

Hablar de inclusión en la educación hoy no solo significa reconocer un derecho fundamental, sino también atender una necesidad urgente en nuestras aulas y comunidades. Incluir va más allá de compartir un espacio físico; implica garantizar que cada estudiante tenga una verdadera oportunidad de aprender, respetando sus tiempos, habilidades, contextos y formas de comunicarse.

En este camino, gestos cotidianos como la forma en que miramos al otro pueden ser decisivos. La inclusión comienza cuando docentes, compañeros o instituciones logran ver al otro sin prejuicios, con empatía y disposición. He sido testigo de cómo esa mirada transforma realidades. Recuerdo a una estudiante con dificultades en el lenguaje que permanecía en silencio, hasta que una profesora supo escuchar más allá de las palabras. Con simples ajustes, como el uso de pictogramas, logró que la alumna participará activamente. El aula se volvió un entorno accesible para ella.

Hoy, además de esa sensibilidad humana, contamos con un aliado poderoso, la tecnología. Las herramientas digitales permiten personalizar el aprendizaje según las necesidades de cada estudiante. Existen aplicaciones que convierten texto en voz para quienes tiene dislexia o problemas visuales, plataformas que adaptan el contenido al ritmo de cada alumno, recursos interactivos que motivan a estudiantes con TDAH o autismo, e incluso tecnologías como la realidad aumentada que facilitan la comprensión de temas complejos.

Incluso dispositivos comunes como una tablet o un proyector pueden ser transformadores si se usan con una intención pedagógica inclusiva. Un video puede conectar con estudiantes visuales, y una actividad colaborativa en línea puede dar voz a quienes no se sienten cómodos hablando en clase. La tecnología, bien utilizada, no sustituye al docente, pero sí amplía sus posibilidades, permitiéndole llegar a más estudiantes de formas diversas. Sin embargo, el acceso a la tecnología no es suficiente. Se requiere formación docente, respaldo institucional y una reflexión crítica sobre su uso. La inclusión no depende solo de las herramientas, sino de decisiones conscientes sobre cómo, para qué y para quién se emplean. 

La educación inclusiva del siglo XXI necesita tanto de empatía como de innovación. Cuando se combinan la sensibilidad humana y los recursos tecnológicos adecuados, se crean aulas más abiertas, comprensivas y transformadoras. Educar para incluir es educar para convivir, respetar y construir una sociedad más equitativa. Ese cambio empieza en el aula, en cada gesto y en cada decisión. En este proceso, la tecnología no es el fin, sino una gran aliada para que nadie quede atrás.

La educación inclusiva del siglo XXI necesita tanto de empatía como de innovación. Cuando se combinan la sensibilidad humana y los recursos tecnológicos adecuados, se crean aulas más abiertas, comprensivas y transformadoras. Educar para incluir es educar para convivir, respetar y construir una sociedad más equitativa. Ese cambio empieza en el aula, en cada gesto y en cada decisión. En este proceso, la tecnología no es el fin, sino una gran aliada para que nadie quede atrás.

Paula Herrera 1º de educación infantil

domingo, 25 de mayo de 2025

EXPERIENCIAS EN EL AULA DE INFANTIL. Entrevista a una maestra de Pedagogía Terapéutica

Hola, soy Cristian, estudiante de 2º de Magisterio De Educación Infantil. Mi aportación para la revista son 2 entrevistas sobre educación inclusiva en la actualidad y realidad de las aulas, una a la tutora de aula y otra a una maestra con mención en pedagogía terapéutica.
Entrevista a una maestra de Pedagogía Terapéutica
Desde tu experiencia, ¿cómo defines la educación inclusiva y cuál crees que es tu papel dentro de este enfoque en los centros educativos?

La educación inclusiva es un enfoque que busca garantizar que todos los estudiantes, independientemente de sus características o necesidades, tengan acceso a una educación de calidad en igualdad de condiciones. Como PT, mi papel es facilitar la participación de los alumnos con Necesidades específicas de apoyo educativo (ACNEAE/NEAE) en el aula ordinaria, promoviendo adaptaciones y estrategias para que puedan aprender junto a sus compañeros de manera efectiva.

En tu trabajo diario con alumnado con necesidades específicas de apoyo educativo (NEAE), ¿qué estrategias utilizas para favorecer su desarrollo y aprendizaje dentro de un contexto inclusivo?

Utilizo estrategias como el diseño universal para el aprendizaje (DUA), metodologías activas (aprendizaje cooperativo, gamificación), materiales multisensoriales y el uso de tecnología adaptativa. También fomento un clima de aula basado en la empatía y el respeto para que el alumnado se sienta incluido.

¿Cómo trabajas en coordinación con el resto del equipo docente para garantizar que las adaptaciones y medidas de apoyo se implementen de manera efectiva en el aula ordinaria?

Mantengo reuniones periódicas con los docentes para diseñar y evaluar las adaptaciones necesarias. Trabajo en equipo con ellos para ajustar la programación didáctica, compartir estrategias y asegurarme de que el apoyo brindado en el aula ordinaria sea efectivo.

Cuando diseñas materiales y actividades para tu alumnado, ¿cómo los adaptas para atender a sus diferentes ritmos y estilos de aprendizaje?

Diseño materiales accesibles con diferentes niveles de complejidad, usando pictogramas, colores diferenciados, organizadores gráficos o recursos digitales interactivos. Además, aplico estrategias como la enseñanza multinivel para atender la diversidad sin perder de vista los objetivos curriculares.

Desde tu perspectiva, ¿qué papel juegan las familias en el proceso educativo del alumnado con necesidades especiales y cómo fomentas su implicación?

Las familias son fundamentales en el proceso educativo. Para fomentar su implicación, mantengo una comunicación constante a través de reuniones, informes de seguimiento y recomendaciones para trabajar desde casa. También organizo talleres y espacios de orientación para ayudarles a comprender y apoyar el aprendizaje de sus hijos.

¿Cuáles son los principales retos y desafíos que enfrentas al promover la inclusión en la escuela?

Entre los principales desafíos están la falta de recursos y personal especializado, la sobrecarga docente, la resistencia al cambio en algunos contextos y la necesidad de mayor formación en inclusión para el profesorado.

¿Evalúas el progreso del alumnado con necesidades específicas por igual o tomas medidas especializadas?

La evaluación es flexible y adaptada a cada estudiante. Uso criterios personalizados y herramientas como rúbricas, autoevaluaciones y registros de observación para valorar su progreso de manera justa y significativa.

En cuanto a la formación docente, ¿consideras que el profesorado está suficientemente preparado para atender la diversidad en el aula? 

Aunque cada vez hay más formación, sigue habiendo carencias en la capacitación docente para atender la diversidad en el aula. Es necesario que todos los maestros reciban formación en metodologías inclusivas, adaptación curricular y gestión de la diversidad.

Desde tu rol de PT, ¿qué apoyos o recursos crees que faltan para lograr la educación inclusiva?

Se necesitan más docentes de apoyo, reducción de ratios en el aula, materiales adaptados, tecnología accesible y formación continua para el profesorado. Además, sería clave contar con una mejor coordinación entre los diferentes profesionales educativos.

¿Podrías compartir una experiencia de educación inclusiva  exitosa que hayas realizado en el aula?

Una experiencia destacada fue la implementación del aprendizaje cooperativo en un aula con estudiantes con y sin NEAE. Se formaron grupos heterogéneos donde cada estudiante tenía un rol según sus habilidades, lo que fomentó el aprendizaje mutuo y la participación activa de todos. Gracias a esta metodología, se observó un gran avance en la autonomía, autoestima y rendimiento académico del alumnado.
 Entrevista a la Tutora de Aula
Según tu criterio, ¿Qué es para ti la educación inclusiva en la etapa de educación infantil?

Para mi es importante porque es dar respuesta a todo el alumnado respondiendo a la individualidad e intereses de cada alumnado, es decir es garantizar que independientemente de sus capacidades o necesidades o circunstancias tengan una educación de calidad, para que aprendan y participen entre todos, así construyen su identidad, desarrollan habilidades y se sientan las bases del aprendizaje. Además, tendrán una educación en valores como empatía, respeto solidaridad etc.

En tu día a día en el aula, ¿Qué estrategias aplicas para atender a la diversidad del alumnado para garantizar que todos tengan las mismas oportunidades de aprendizaje?

Utilizo estrategias muy variadas como la personalización del aprendizaje, ofreciendo materiales y actividades diversas, aprendizaje por juegos y rincones, estaciones de aprendizaje, tic, herramientas muy motivadoras para que todos alcancen el mismo nivel de desarrollo sin diferencias.

Al planificar actividades y materiales didácticos, ¿cómo adaptas todos estos recursos para dar respuesta a las necesidades que tiene el alumnado?

En infantil todo el material es muy manipulativo, entonces normalmente es un material muy accesible y que da respuesta a todo. En el rincón de plástica, tengo el material de uso cotidiano hace que cada uno pueda utilizar los materiales, ya que son materiales accesibles y muy manipulativos, adaptandolos a su forma de entender y aprender.

¿Cómo involucras a las familias en este proceso de educación inclusiva?

Manteniéndolas informadas de todo, de la metodología, haciendo actividades para que participen en clase, informándoles de los proyectos y de los contenidos que se van a llevar a cabo, mandando tareas compartidas con la familia en casa, para que vuelvan al cole y haya un retroalimentación.
Mucha comunicación y con actividades que se puedan hacer dentro del aula y que la familia esté presente ya sea con visitas, entrevistas a la familia, cuentacuentos, aportación de materiales, trabajos…

¿Cómo trabajas las TIC en el aula?

Las TIC están muy presentes, dado que estamos en la era de la digitalización, es una herramienta más que utilizamos en el aula a diario. Tenemos una familia interactiva con la que vamos haciendo la rutina diaria del encargado con las TIC. Para la explicación de las fichas también tenemos un libro interactivo a través del cual se explican con cuentos, videos, documentales, juegos interactivos, la robótica. Hay actividades a través de las TIC y otros como recurso, es decir, a veces realizamos actividades específicas de TIC con robótica, actividades de unir letras, asociaciones y otras actividades como recurso a utilizar, sobre todo utilizamos el panel interactivo.

Desde tu punto de vista, ¿crees que tienes los suficientes apoyos para garantizar la inclusión en el aula?

No, los recursos humanos escasean en los centros educativos públicos y no se da respuesta al 100% ya que los especialistas AL, PT, auxiliar de centro educativo, tienen el horario muy reducido, también tienen mucho alumnado a cargo y no se llega a dar respuesta con los recursos humanos.

¿El AL y el PT están tanto para infantil como para primaria?

Si, el especialista de audición y lenguaje tiene itinerario y es compartido con 3 centros. Tiene que repartirse todo el alumnado de infantil y de primaria. Y el que está de pedagogía terapéutica tiene jornada completa pero tiene tanto infantil como primaria y como cada vez son más niños con necesidades educativas y los recursos son los mismos, al final no se llega a dar respuesta a todo. 

¿Añadirías alguno?

No añadiría ninguno, solo que el profesor de apoyo lo ampliaría a jornada completa. Considero que los recursos están pero el tiempo no es el suficiente, ampliará horario o que en cada centro haya dos pedagogos terapéuticos y dos auxiliares del lenguaje. Cada vez son más niños con necesidades educativas y algunos necesitan un profesional solamente para ellos.

Últimamente está mucho en auge la educación emocional, ¿Qué haces en el aula para fomentar la empatía y el respeto?

Siempre trabajo la educación emocional a través de la literatura infantil. Este año lo estoy trabajando a través del Hada Menta. Es un personaje que a través de sus cuentos nos va enseñando a resolver y gestionar conflictos emocionales que se pueden dar en el aula, de empatía, respeto, aceptación de la frustración. También tengo el rincón de la calma para trabajar el autocontrol y la gestión emocional.
En el día a día, todos los días el encargado pregunta cuando pasa lista cómo nos sentimos, identificamos la emoción, si podemos hacer algo para mejorarla en caso de que hubiera que mejorarla. En todas las etapas educativas surgen muchos conflictos y el mundo emocional y la gestión emocional es una base del aprendizaje.

¿En la asamblea también se puede trabajar?

Claro, en la asamblea también lo trabajamos, tenemos un Genially elaborado de educación emocional para ver de forma individual las emociones que vamos a trabajar, tenemos una canción del amor, un cuento del amor, y hablamos sobre él. Además de los cuentos tenemos un Genially para ver las expresiones faciales, con el monstruo de colores también lo trabajamos el año pasado en tres años.

¿Qué desafíos y retos encuentras cuando aplicas las estrategias de inclusión en el aula?

Casi todo lo que tienes en la cabeza y luego lo pones en práctica, te das cuenta que unas veces funciona y otras veces no, con algunos niños si funciona y con otros no. El rincón de la calma tiene una doble vertiente, hay niños que lo toman como algo lúdico y no realmente con la finalidad que es relajarse y sentirse mejor cuando están enfadados.

En el proceso de evaluación, ¿tomas alguna medida en particular o es todo por igual?

Es todo igual, utilizamos el cuaderno de evaluación, los registros diarios, las técnicas y estrategias. Los procedimientos de evaluación son los mismos para todos. 

Desde tu punto de vista, ¿Crees que la formación que se da a los docentes es la suficiente y habría que seguir especializándonos?
 
Creo que el centro regional del profesorado tiene muy buena oferta de formación, sí que es verdad que algunos aspectos pueden escasear como la educación emocional, pero sí que tiene buena oferta. A mi me gusta reciclarme y hacer formación, todos los años hago varios cursos. Desde la conserjería hay una buena oferta de formación que siempre se puede ampliar.

Cristian Fernández Montalvo