miércoles, 20 de mayo de 2026

ACTIVIDAD ORIENTADA A LAS FAMILIAS ("El MeRRRcadillo")


La actividad que he propuesto se llama “El Merrrcadillo”, y el origen del nombre viene porque al ser un mercadillo ecológico donde se lleva a cabo la regla de las tres R, he pensado que sería un nombre gracioso y fácil de recordar para el alumnado.

Creo que esta actividad puede ser importante para las familias porque hace que se involucren en la vida académica de los hijos e hijas de una manera mucho más dinámica y significativa para ellos. Es por esto por lo que considero que, al ver los buenos resultados que tiene el proyecto en el alumnado, las familias se sentirán también realizadas. 

Para implementar este recurso audiovisual, realizaría una tutoría con las familias para explicarles el proyecto con la presentación para que se informen de todo con antelación. Dicha tutoría sería general, y sería unas dos semanas antes de presentar el proyecto al alumnado para que vayan pensando en lo que hacer y en si estarían o no dispuestos a colaborar. En la tutoría, intentaría mantener una escucha activa en todo momento por si hay algo que las familias consideren que debería mejorar o cambiar, e intentaría acomodar el aula a sus gustos para hacerla acogedora durante la reunión. También explicaría los aspectos más didácticos de la actividad como las metodologías utilizadas (por rincones, aprendizaje colaborativo, aprendizaje basado en proyectos…) y los criterios de evaluación que utilizaría.

En conclusión, creo que mi propuesta podría funcionar bastante bien para fomentar la participación de las familias en el aula porque creo que es entretenida y que se basa en principios necesarios de la actualidad del alumnado, como el reciclaje, la ayuda a niños desfavorecidos…


Sara Hernández Cárdenas 
2°A Educación Primaria 

martes, 19 de mayo de 2026

Pantallas en el aula: ¿herramienta o distracción? Una reflexión desde la formación inicial del docente

Cuando comencé el grado de Educación Primaria, tenía una gran certeza de que la tecnología iba a transformar el aula en un lugar más acogedor, dinámico y motivador para todo el alumnado. Sin embargo, a medida que he ido avanzando en el curso e incluso en el grado, he llegado a la conclusión de que realmente no siempre está claro cuándo la tecnología puede ayudar y cuándo puede llegar incluso a entorpecer.

Cabe destacar que, según diversas investigaciones, el 98% de los niños y adolescentes de entre 10 y 15 años utilizan internet en España, y muchos de ellos durante varias horas al día a través del móvil. Esto, en muchas ocasiones, lleva a no saber distinguir entre una fuente fiable y una noticia falsa, a no gestionar adecuadamente el tiempo de pantalla de una manera saludable o incluso a desarrollar un pensamiento crítico insuficiente.

Por ello, cabe señalar que la escuela presenta un papel fundamental que va mucho más allá de llenar las aulas de dispositivos móviles, tablets o pizarras digitales. Es muy importante saber trasladar a las aulas el uso de las TIC de manera adecuada, para que los niños aprendan cómo utilizarlas y no simplemente a consumirlas. Esto está ligado al desarrollo de la competencia digital de una manera más transversal, así como a la protección de la privacidad propia, a la colaboración en entornos digitales con responsabilidad y respeto, a aprender a buscar y contrastar información y a valorar los aprendizajes sin necesidad de utilizar siempre un dispositivo digital.

Desde mi experiencia como estudiante de Magisterio en Educación Primaria, reflexionando y progresando, veo que la clave está en la responsabilidad y en la intencionalidad pedagógica con la que se lleve a cabo el uso de la tecnología. El profesorado del siglo XXI no necesita ser un gran experto en programaciones o herramientas digitales, pero sí necesita una formación suficiente para saber cuándo la tecnología sirve al aprendizaje y cuándo es mejor no utilizarla. Esto se debe a que una actividad bien diseñada con apoyo digital puede ser muy enriquecedora; sin embargo, esa misma actividad, si no se plantea adecuadamente, puede derivar en un consumo pasivo de vídeos o en búsquedas poco adecuadas en Google.

Por último, termino con una idea que, a medida que voy avanzando, considero cada vez más relevante: educar en y con tecnología es, además de una exigencia de la sociedad digital y del mercado laboral, una cuestión educativa y de equidad. Esto se debe a que garantizar el acceso y el buen uso de las tecnologías, así como fomentar la competencia digital independientemente de la situación familiar o del origen del alumnado, es uno de los grandes retos de nuestra profesión como maestros y maestras.

Y, por ello, esa es la maestra que quiero llegar a ser.

María del Carmen Melchor Pimentel
2º educación primaria

Cambio social

  Me ha llamado la atención como conecta este cambio social con la educación, me ha dado por pensar en la gran responsabilidad que tenemos entre manos. A veces, los maestros y futuros maestros como yo nos olvidamos de que en realidad la escuela es un reflejo de todos los cambios que ocurren fuera. 



Esa idea de que estamos en una sociedad de la información donde los cambios son evolutivos y repentinos me ha llevado a reflexionar, pensando en el ejemplo de que llevamos años viviendo cambio evolutivo con la entrada de la tecnología en las aulas (tablets, pizarras táctiles), algo que ha ido involucrándose en nuestra forma de enseñar, aunque también hay cambios repentinos como por ejemplo el gran COVID, que hace que el ritmo escolar se rompa. Además, podemos observar que factores como los avances tecnológicos cambian por completo a los niños y niñas.

Este avance de la tecnología personalmente me asusta, me da miedo, realmente ¿nos sustituira la tecnología? ¿Qué podemos aportar nosotros si ya hay información en todas partes?.

La clave para esto es querer llegar a lo más alto, no solo siendo transmisores de conocimientos, sino enseñando a nuestros alumnos a ser críticos y a gestionar la intriga.

Un handicup que juega en nuestra contra, son las terribles dificultades de adaptación al cambio que nos encontramos en el sistema educativo. Mientras la sociedad de la información avanza sin parar, el sistema educativo tiene estructuras mucho más rígidas y lentas. A veces, esta dificultad de adaptación no es solo por falta de recursos, sino por una falta de organización. Nos encontramos con leyes educativas que cambian cada pocos años , pero que no siempre van acompañadas de una formación para los docentes.

Para indagar más sobre esta reflexión, como bien señala González Brito (2017) en su análisis sobre la relación entre educación y sociedad, no podemos entender nuestra labor docente simplemente como una respuesta adaptativa a las dinámicas externos. Es fundamental que, como futuros profes, dejemos de ser simples 'mandados' que solo siguen el libro de texto y las normas, y pasemos a ser personas que piensan por sí mismas para ayudar a mejorar la sociedad desde clase.

Siguiendo las tesis de autores como Giroux o Apple, el cambio social en el aula debe orientarse sobre tres ejes fundamentales:

  • Valorar lo que viven los alumnos: No podemos enseñar cosas que no tengan nada que ver con su vida. El aprendizaje de verdad ocurre cuando conectamos los temas de clase con lo que ellos ven y sienten en su día a día.
  • Darle un nuevo sentido a lo que decimos: Lo que contamos en clase influye mucho. No debemos presentar la tecnología o la economía como algo "que es así y punto", sino enseñarles a dudar y a hacerse preguntas sobre cómo funcionan esas cosas.
  • Compromiso con la sociedad: No estamos aquí solo para enseñarles a usar un ordenador o a leer. Nuestra meta final es que salgan de la escuela sabiendo cómo participar y ayudar a que el mundo sea un lugar más justo para todos.
En conclusión, esto me enseña que los cambios en la educación no ocurren solos. No basta con cambiar las leyes o la tecnología, sino que hace falta que nosotros, como maestros, nos impliquemos para que la escuela sirva para mejorar la sociedad y no solo para repetir lo de siempre.

Os proporciono estas diapositivas muy interesantes de Carlos Gutierrez.



Referencias:
 González Brito, F. J. (2017). Educación y cambio social: aportes desde la pedagogía crítica. Revista Electrónica Diálogos Educativos. REDE, 16(31), 137–150. https://revistas.umce.cl/index.php/dialogoseducativos/article/view/1008

Gutiérrez Argüello, C. (2012, 5 de diciembre). Cambio social [Diapositivas]. SlideShare. https://es.slideshare.net/CarlosGutArg/cambiosocial-15367358

Imagen: Tribulaciones. (2020, 24 de enero). Cambio social 3 [Imagen]. https://tribulaciones.es/el-cambio-social-segun-la-sociologia/

María Martínez de la Casa Sánchez
2º Educación Primaria

LA BRECHA DIGITAL

La brecha digital es algo mucho más grande que simplemente la diferencia entre quienes tienen internet y quienes no. En una sociedad cada vez más digitalizada la brecha digital supone una auténtica desigualdad de oportunidades en contextos educativos, laborales, comunicativos y participativos. Quedarse al margen de todos estos procesos se ha convertido e una nueva forma de exclusión.

Muchas veces pensamos que la tecnología por si sola ya trae progreso para todos. No es así. La tecnología hay que saber utilizarla de forma crítica, segura y responsable. Esto demuestra que la brecha digital no solo separa a quienes tienen acceso y a los que no, sino también a quien utilizan estas herramientas adecuadamente y quienes no saben como aprovecharlas.

La brecha digital afecta a varios grupos sociales. Para empezar, muchas personas mayores encuentran dificultades para entender el funcionamiento de dispositivos o aplicaciones. Por otra parte, las familias con menos recursos pueden llegar a compartir un solo dispositivo o no tener una buena conexión. Además, en zonas rurales la falta de recursos tecnológicos supone un gran obstáculo. La brecha digital se refleja en desigualdades económicas o territoriales que ya existían, pero que la aparición de la tecnología ha intensificado.

Este problema se hace más patente en el ámbito educativo. Internet ofrece acceso inmediato a muchísima información y recursos. No obstante, no todos los estudiantes cuentan con un ordenador propio, conexión adecuada o habilidades digitales y cuando esto ocurre observamos una clara desventaja. Esto se hizo muy visible en el momento de la pandemia donde mientras muchos niños pudieron seguir aprendiendo con normalidad gracias a las tecnologías, otros muchos se quedaron rezagados por falta de ellas. Esta situación demostró lo que muchas veces se pone de manifiesto: la tecnología puede traer consigo infinidad de oportunidades y aspectos positivos, pero también ser la fuente de nuevas desigualdades si no se garantiza un acceso equitativo.

Por otra parte, la brecha digital no solo afecta al conocimiento, sino también a la participación social. Muchos trámites administrativos, servicios de salud u ofertas de empleo ahora se desarrollan a través de entornos digitales. Esto tiene pésimas consecuencias para quienes no dominan las herramientas digitales, llegándose a sentir excluidos, dependiente so incluso totalmente invisibles. Es por esto que la inclusión digital es fundamental.

¿Cómo podemos reducir esta brecha digital? No consiste solo en repartir dispositivos. Es necesario ofrecer formación que enseñe a buscar información fiable, proteger la privacidad  y usar la tecnología de manera responsable. Es decir, preparar a las personas par ser autónomas en una sociedad cada vez más conectada.

Reflexionar sobre este tipo de cuestiones nos obliga a pensar que tipo de sociedad queremos. Cuando la tecnología está avanzando, pero solo beneficia a algunos, no podemos hablar de progreso. Es necesario garantizar que la tecnología no solo innove, sino que procure que nadie se quede atrás. El acceso a la tecnología ha pasado de ser un lujo a una necesidad. Por eso, cerrar la brecha digital es un desafío educativo y social que debe abordarse cuánto antes. 

Elena Hontanilla Pérez

2º Educación Primaria

LA EDUCACIÓN ES TAREA DE TODOS

Muchas veces se tiene el concepto erróneo de que la educación depende solo de la escuela o de los maestros, pero la realidad es mucho más compleja de lo que se cree que es. La educación de un niño o una niña depende de muchas personas y espacios, su familia, el profesorado, el barrio en el que viven, las asociaciones, los servicios sociales, su círculo cercano, como amistades o compañeros en actividades extraescolares, o incluso la propia sociedad. Por eso es tan importante tomar en cuenta que cada cosa de la vida del niño forma parte de su desarrollo y esta idea se debe de utilizar para poder crear una buena comunidad de aprendizaje y una convivencia escolar sana y positiva.   
Desde mi perspectiva, uno de los mayores retos actuales de la educación es hacer que los niños crezcan en un entorno donde se sientan escuchados, respetados y acompañados. El conseguir esto es crucial para que los niños consigan aprender los contenidos bien. El plan de convivencia de los centros educativos tiene esta finalidad, la de crear espacios seguros donde aprender a convivir, dialogar y respetar las diferencias. Pero esto no se puede conseguir solo por medio de los profesores ya que muchas de las veces que la convivencia falla hay problemas sociales, familiares o emocionales detrás de ellos y  esto es algo que va más allá del aula. 
Por ello considero que la participación de las familias es fundamental, ya que cuando estas participan en la escuela, en las actividades, proyectos conjuntos o acuden a las tutorías los alumnos ven la relación entre la escuela y su hogar de una forma más cercana. Esto les hace tener mayor seguridad y favorece valores como el respeto, la responsabilidad y el compromiso. Hay algunas iniciativas, como la escuela de padres, que son especialmente importantes para ayudar a mejorar la comunicación y ofrecen herramientas para afrontar dificultades educativas y emocionales.  
Además, la escuela no debería de ser un lugar cerrado, aislado de la realidad social, sino que debería de convertirse en un foco cultural y social dentro de la localidad. Al participar asociaciones, servicios sociales y otras personas del entorno los niños verán estas colaboraciones y podrán aprender cómo forman parte de la comunidad y podrán aprender que convivir significa también participar, ayudar y sentirse parte de algo más grande. 
Muchas veces solo se habla de la convivencia de la escrófula cuando hay problemas o poleras, pero esto es mucho más que eso. También consiste en enseñar a los niños a respetar a los demás, ayudar, escuchar y aprender a trabajar juntos. Esto no se aprende solo a través de los libros sino viendo buenos ejemplos en casa, la escuela y en la sociedad. 
Como conclusión es necesario que las escuelas trabajen junto a las familias y a los entornos sociales de los niños, no dependiendo sólo de los profesores, para que sea más humana, cerna e inclusiva. La educación necesita una comunidad, ya que los niños no aprenden solos y necesitan poder convivir con los demás para tener una buena educación. Cuando todos colaboran, la escuela se convierte en un lugar más cercano humano y mejor para todos donde los niños pueden crecer como persona y aprender a vivir con los demás.
Ángela García Velasco
2º Educación Primaria

La importancia de las TIC en la educación actual

En estas últimas décadas, las TIC o tecnologías de la información y la comunicación han transformado profundamente la sociedad, especialmente, en el ámbito educativo. La incorporación de herramientas digitales en las aulas han modificado la forma de enseñar y aprender, favoreciendo metodologías más dinámicas, participativas, etc.
Uno de los aspectos a tener en cuenta es el aumento de la motivación y la participación del alumnado. El uso de recursos audiovisuales, aplicaciones educativas… Genera un aprendizaje más atractivo y significativo en nuestros alumnos facilitando también el trabajo cooperativo y la comunicación entre profesores, estudiantes y familias.
Sin embargo, la integración de las tecnologías en la educación también genera varios desafíos. Entre ellos destacan la posible dependencia de estos dispositivos, las distracciones que pueden llegar a causar por un uso inadecuado y la dificultad de distinguir la información verídica y real de la que no lo es. Del mismo modo, sigue existiendo una brecha digital en determinados sectores o zonas de la población que dificultan este cambio o la inmersión de las tecnologías en las aulas.
Por ello, resulta fundamental promover una educación digital responsable basada en el pensamiento crítico, la alfabetización mediática y el uso seguro de las tecnologías. El profesorado desempeña un papel clave en este proceso, ya que debe guiar al alumnado en la selección adecuada de la información y en el desarrollo de competencias digitales que les permitan utilizar las TIC de manera ética y responsable.
En conclusión, las TIC representan una herramienta de gran valor para mejorar la calidad educativa y responder a las necesidades de la sociedad actual. Su correcta integración en el sistema educativo ofrece múltiples posibilidades para favorecer el aprendizaje, la creatividad y la comunicación. No obstante, es necesario continuar trabajando en la formación digital, la igualdad de acceso y el uso crítico de la tecnología para garantizar que sus beneficios repercutan positivamente en toda la comunidad educativa.
Darío García Paniagua.
2º Educación Primaria.

viernes, 15 de mayo de 2026

No es solo Internet. La brecha digital como barrera emocional, social y educativa

Actualmente, la brecha digital es un gran problema de los sistemas educativos actuales. Normalmente, se suele relacionar el término con la falta de recursos tecnológicos o de conexión a Internet. Sin embargo, su impacto va mucho más allá. La brecha digital afecta a la igualdad de oportunidades, a la participación social, al desarrollo del alumnado y a la capacidad de los centros educativos para poder ofrecer. En el vídeo “Contra la brecha digital y social en la educación”, el profesor David Calle explica cómo estas diferencias se pueden observar de manera clara en el aula, especialmente tras la pandemia del Covid-19. A partir de su experiencia y de entrevistas que he realizado a mi entorno familiar, esta entrada analiza cómo la brecha digital afecta a personas de distintas edades y que influye directamente en la educación. 

En el vídeo “Contra la brecha digital y social en la educación”, David Calle menciona situaciones reales que ha vivido con su alumnado durante la pandemia, y que continúan estando en las aulas actuales. Calle comenta que muchos estudiantes no tenían ordenador propio o tenían que compartir uno con sus hermanos o padres, por lo que se les hacía mucho más complejo seguir las clases que al resto de compañeros. Otros no tenían conexión a Internet o dependían de datos móviles, lo que en algunas ocasiones les obligaba a elegir entre asistir a clase o cubrir otras necesidades. 


De la misma manera, un elemento que suele pasar desapercibido pero que también afecta en gran medida es el espacio físico que el alumnado tiene a su disposición. Muchos de ellos no disponían de un lugar tranquilo para estudiar, lo que afectaba a su concentración, motivación y rendimiento. Esta falta de herramientas necesarias no solo afecta a su aprendizaje, sino que también puede generar emociones negativas como frustración o ansiedad, especialmente cuando ven que otros compañeros sí que tiene estas herramientas. 

Como menciona David, la pandemia nos permitió ver que la brecha digital es una realidad que está presente en las aulas y que necesitan de una atención integral urgente por parte de todo el equipo docente en conexión con las familias, ya que el acceso a la tecnología depende del nivel socioeconómico de las familias, de su situación laboral y de la estabilidad del hogar. Por tanto, si la tecnología no es un recurso neutral, se convierte en un factor que amplía las diferencias entre estudiantes. 

Además, como menciona Calle la brecha digital no se define solo por la posibilidad de acceso, sino también por el uso. No todas las familias tienen los conocimientos digitales necesarios para manejar plataformas educativas, organizar un trabajo digital o resolver problemas tecnológicos. Por tanto, muchos estudiantes no cuentan con el acompañamiento necesario, afectando a la autonomía e influyendo en el rendimiento académico. 

Para complementar el análisis del vídeo, realicé una pequeña entrevista a mi entorno más cercano, en concreto a mis abuelos maternos, ambos de 79 años, y a mis padres, ambos de 47 años, con el objetivo de ver cómo diferentes generaciones entienden la brecha digital y qué experiencias personales han vivido. Sus respuestas me permitieron ver que la brecha digital no solo afecta a los contextos educativos, sino también a la sociedad en general en su vida cotidiana. 

Comenzando con mis abuelos, coincidieron en que la tecnología avanza tan rápido que no se han podido adaptar a las nuevas realidades tecnológicas, quedando “atrasados” como menciona mi abuela y sin la posibilidad de realizar muchos trámites sin ayuda de sus hijos o sus nietos, como pedir una cita médica o usar el banco. Algunas de sus frases que se clavaron en mi mente fueron: “Ahora todo se hace por Internet y quien no sabemos, nos quedamos fuera” y mi abuelo afirmó “Nos sentimos mal cuando tenemos que llamarnos o tenéis que venir a casa para hacer trámites que antes hacíamos solos”. Estas palabras reflejan la brecha digital por edad, en la que la falta de formación y la rapidez de los cambios generan dependencia, inseguridad e incluso aislamiento. 

Por otro lado, mis padres reconocieron que aunque actualmente las tecnologías les facilitan la vida, hace unos años atrás dependían de personas con mayor formación digital para hacer trámites educativos, para acceder las primeras veces a aulas virtuales o para adaptarse a la realidad digital los primeros años. Además, mencionan que no todas las familias pueden permitirse comprar dispositivos, tener buena conexión en casa o formación digital para ayudar a sus hijos con tareas educativas. También, mis padres comentaron que aunque ahora las tecnologías les permiten acelerar trámites y poder hacerlos desde casa en lugar de tener que ir a establecimientos a hacerlos, asumen que en un principio fueron contextos desconocidos para ellos y que necesitaron años para adaptarse a los cambios que ha introducido la era digital. Algunas de sus ideas fueron: “Si tú no tuvieras portátil, ¿no podrías hacer nada en la universidad” o “En algunas ocasiones nos ha dado miedo no hacer vuestros trámites del colegio de manera correcta” o “Hay algunos niños que tienen de todo y otros no”. Esto conecta con lo que explica David Calle en el vídeo: la brecha digital no es solo económica, sino también cultural y educativa. 

En conclusión, a través de las experiencias de mis familiares y el vídeo de David Calle me hacen reflexionar que la brecha digital es un problema que afecta a todas las edades en mayor o menor medida, que condiciona la autonomía de toda la sociedad, desde hacer trámites hasta estudiar, que si no se controla de manera adecuada puede provocar que las tecnologías sean una desventaja en lugar de una ventaja, especialmente en familias con menos recursos y que tienen un componente emocional, ya que influyen directamente las emociones de la sociedad, como el miedo, la inseguridad, la frustración o la dependencia.

Irene Aranda Maroto.
2ºA de Educación Primaria
irenearanda2006@gmail.com o irene.aranda3@alu.uclm.es 

La educación de hoy en día. Entrevista.

  Mi contribución en la Revista Digital “El Recreo” va a estar centrada en una entrevista.

Entrevistadora: Cayetana.

Entrevistada: Felisa.

El tema de esta entrevista es la educación de hoy en día.


Cayetana: ¿Cómo crees que ha cambiado la educación en estos últimos años?


Felisa: El uso de las nuevas tecnologías ha entrado en las aulas en los últimos años de manera importante. Ya no solo el uso de pantalla digital en clase, sino el uso de tablets por parte del alumnado. Por ejemplo, el programa Carmenta (uso de dispositivos por parte de los alumnos de primaria en las aulas en vez de libros) ha generado cierta controversia entre los docentes por lo que ha supuesto (más difícil de estudiar en casa, mal uso de la tablet, los alumnos no pueden acceder al contenido porque falla internet en el centro…) Algunos centros están abandonando el programa por estos motivos. Nos centramos en las formas (a través de pantallas) y no en el contenido cuando eso es lo realmente importante.


Cayetana: ¿Crees que el sistema educativo prepara bien a los estudiantes para el futuro?


Felisa: En algunos aspectos se están quedando algunos contenidos explicados en el aula de manera rápida debido a que no hay tiempo para trabajar todo en mayor profundidad. Nos estamos encontrando con un porcentaje mayor de alumnos con dificultades de comprensión lectora o resolución de problemas que podrían mejorar si se les dedicara más tiempo a ello. Pero el horario a veces no lo permite. Actualmente tenemos dos sesiones semanales en primaria para proyectos. Si esas sesiones se utilizan para robótica, ecoescuela,…no podemos mejorar los aspectos anteriormente mencionados.


Cayetana: ¿Qué aspectos crees que deberían mejorar en la educación actual?


Felisa:  Mayores recursos humanos para abarcar al alumnado con dificultades. Es muy difícil desarrollar una clase de manera correcta si hay un único maestro en un aula con 22 alumnos de los cuales 3 tienen trastornos del espectro autista (TEA), un alumno con dislexia, un con déficit de atención y otro con hiperactividad, por poner un ejemplo de lo que nos encontramos en algunas aulas de algunos centros.


Cayetana: ¿Cómo crees que será la educación dentro de unos años?


Felisa:  Desearía que se volviera a trabajar dejando fuera las nuevas tecnologías en los primeros cursos de primaria. También deseo que el nivel de burocracia en los centros educativos bajase.


Cayetana: Muchas gracias por responder.


Felisa: Gracias a ti.


Cayetana Pardo Cámara 2º Magisterio Infantil UCLM.

Educar en un mundo que no se detiene


Como futura docente, cada día soy más consciente de lo rápido que cambia la sociedad y de cómo esos cambios afectan directamente a la educación. Vivimos rodeados de tecnología, de pantallas, de información constante y de un ritmo que a veces cuesta seguir. Y, aunque todo esto puede resultar abrumador, también creo que es una oportunidad enorme para repensar qué significa educar hoy.
En mi vida diaria veo cómo la tecnología influye en la forma en que nos comunicamos, aprendemos y nos relacionamos. Los niños y niñas crecen entre dos mundos: el digital y el real. Y siento que la escuela tiene la responsabilidad de ayudarles a moverse por ambos sin perderse en ninguno. Para mí, educar no es sólo enseñar contenidos, sino acompañar, escuchar, dar herramientas para pensar, para gestionar emociones y para convivir con los demás.
Creo que la tecnología puede ser una aliada maravillosa si se usa con sentido: permite acceder a recursos, aprender de formas nuevas y conectar con realidades que antes estaban lejos. Pero también sé que no puede sustituir la presencia, el cariño, la empatía o el vínculo humano. La educación sigue siendo, ante todo, un espacio de encuentro.
Ser maestra en este momento histórico es un reto, pero también un privilegio. Es acompañar a una generación que vive en un mundo que no se detiene, y ayudarles a encontrar equilibrio, calma y sentido. Es recordarles que, aunque la vida vaya rápido, ellos tienen derecho a ir a su ritmo. Y es creer profundamente que la educación puede transformar la sociedad, siempre que no olvidemos que detrás de cada pantalla, de cada tarea y de cada avance, hay personas que necesitan sentirse vistas, escuchadas y acompañadas.
María Santos Perea. 2ºA Educación Primaria. Curso 2025-26
María.Santos12@alu.uclm.es / mariasantosperea2@gmail.com

lunes, 11 de mayo de 2026

El acceso a las tecnologías marca diferencias

La brecha digital se ha convertido en uno de los temas más importantes cuando hablamos de educación. No es solo un asunto técnico. Afecta directamente a las oportunidades de aprendizaje y, por tanto, a la igualdad entre estudiantes. 

La educación debería ofrecer las mismas posibilidades a todos, pero la realidad muestra que el acceso a la tecnología marca diferencias que no siempre se pueden compensar. La desigualdad aparece en algo tan básico como disponer o no de un dispositivo propio. Hay estudiantes que tienen ordenador, buena conexión y un espacio tranquilo para trabajar. Otros dependen de un móvil compartido o de una red que falla constantemente. 

Estas diferencias, que a veces parecen pequeñas, se vuelven decisivas cuando las tareas, las clases y los recursos están cada vez más ligados a lo digital.

 Al final, quien no tiene acceso suficiente queda en desventaja, aunque tenga la misma capacidad o motivación. Pero la brecha digital no es solo cuestión de tener o no tener tecnología. También influye la manera en que se usa. No todos los estudiantes tienen las mismas habilidades digitales. Algunos saben manejar plataformas, buscar información fiable o resolver problemas técnicos. Otros no. Esto depende mucho del entorno familiar, de la experiencia previa y de la confianza que cada uno tenga con la tecnología. Esta diferencia de uso es menos visible, pero igual de importante. Los centros educativos también viven esta desigualdad. Hay colegios con planes digitales bien organizados, profesorado formado y recursos suficientes. 

Otros apenas pueden mantener sus equipos. Esta diferencia refleja, una vez más, las desigualdades sociales del entorno. La escuela intenta compensarlas, pero no siempre tiene los medios para hacerlo. Aun así, la brecha digital no es un problema imposible de resolver. La educación puede reducirla si se actúa de forma coordinada. La formación del profesorado, el uso de plataformas accesibles y el apoyo a las familias son pasos importantes. Cuando estos elementos funcionan, el alumnado tiene más oportunidades de aprender en igualdad de condiciones. 

En resumen, la brecha digital muestra las desigualdades de nuestra sociedad, pero también señala el papel que puede tener la educación para reducirlas. Si queremos que la tecnología sea una herramienta que ayude y no que excluya, es necesario trabajar desde la escuela, las familias y las instituciones. La educación no puede cambiarlo todo, pero sí puede ofrecer oportunidades que marquen una diferencia real. Y en un mundo cada vez más digital, esta tarea es esencial.

SERGIO CARPINTERO MORALES