lunes, 25 de mayo de 2026

Cuando la escuela y la vida se mezclan sin pedir permiso



A lo largo de estos años me he dado cuenta de que la escuela y la sociedad no son dos cosas separadas, aunque a veces lo parezcan. En el aula pasan cosas que no salen en los libros, pero que dicen muchísimo de cómo somos como personas. Por ejemplo, hace ya un tiempo un niño me preguntó por qué algunos compañeros no tenían los mismos materiales que él. No supe qué contestarle al principio, pero esa pregunta me recordó que la desigualdad no es algo que solo se estudia, si no que realmente se vive, se ve y se siente.

Y ahí es cuando pienso que la educación tiene un papel enorme, aunque no siempre seamos conscientes de ello. No hablo de grandes discursos ni de proyectos perfectos, sino de esos momentos pequeños que te hacen parar y reflexionar sobre la sociedad. Como cuando dos niños que nunca juegan juntos deciden compartir un juguete sin que nadie se lo pida. O cuando una niña explica que en su casa hablan dos idiomas y todos la escuchan como si estuviera contando un secreto importante. Esas cosas, que parecen tontas, son las que construyen sociedad de verdad.

La escuela es un sitio raro en el buen sentido ya que hay una mezcla de personas distintas, historias distintas, formas de pensar que a veces chocan y otras veces encajan sin esfuerzo. Y ahí, en ese caos que es bonito, es donde se aprende a convivir. No porque alguien lo explique en una pizarra, sino porque lo vives cada día. Aprendes a esperar, a respetar, a pedir perdón, a entender que no todos ven el mundo igual que tú.

Creo que la educación tiene ese poder de cambiar cosas sin hacer ruido. No transforma la sociedad de golpe, pero sí planta semillas y es muchas veces la base de los grandes cambios. Una conversación, un gesto, una actividad que parecía simple… y de repente te das cuenta de que estás enseñando algo mucho más grande que un contenido.

Por eso, cuando pienso en “Educación y Sociedad”, no me imagino teorías ni definiciones como tal. Me imagino un aula llena de vida, de preguntas, de risas, de conflictos que se resuelven como se puede, de niños que aprenden a ser personas mientras nosotros intentamos acompañarlos sin estorbar demasiado, es decir de diversidad y diferencias que hacen a todos únicos.

Y al final, creo que eso es lo que realmente cambia el mundo, las pequeñas cosas que pasan en un aula cualquiera, un día cualquiera, sin que nadie lo note, pero que al final, van logrando grandes cambios.

 Referencias:
Delors, J. (1996). La educación encierra un tesoro. UNESCO.
UNESCO. (2015). Replantear la educación: ¿Hacia un bien común mundial? UNESCO Publishing.
 
Claudia Pinel Pinto

Reflexión sobre la escuela como espacio de justicia social: el aula que reduce desigualdades.


Uno de los aspectos más interesantes en la relación entre educación y sociedad es el papel de la escuela como motor de justicia social. Aunque a veces es algo que damos por hecho, el aula es de los pocos espacios donde los niños acceden oportunidades que no siempre van a estar garantizadas en su entorno familiar o comunitario.

En un mismo grupo de alumnos conviven diferentes realidades: desde diversidad cultural, como económica, lingüística, emocional… Y es precisamente ahí donde la educación adquiere su realidad más transformadora. Cuando un centro educativo apuesta por ser inclusivo, la participación de las familias, el acompañamiento emocional y la igualdad de oportunidades, está contribuyendo directamente a reducir desigualdades sociales.
La escuela no solo transmite contenidos; también construye ciudadanos enseñándoles a convivir, a respetar, a dialogar, a pensar críticamente y a participar en la vida social. Cada proyecto cooperativo, cada asamblea, cada actividad que promueve la empatía o la resolución pacífica de conflictos es una pequeña pieza que fortalece su futuro como ciudadanos.
En un mundo donde las brechas digitales, económicas, culturales… siguen creciendo, la educación se convierte en un espacio imprescindible para garantizar que todos los niños y niñas tengan acceso a un futuro digno. Por eso, hablar de educación es hablar de sociedad, de equidad y de la responsabilidad colectiva de construir entornos más justos.
Celia Magán López      Celia.Magan1@alu.uclm.es 

Tecnología, educación y sociedad.

La educación no es solo transmitir contenidos, sino que en ella se da un proceso de socialización, tal y como dice Emile Durkheim el aula es como una pequeña sociedad, donde el niño ensaya cómo ser parte de algo. En la actualidad, la sociedad se ha vuelto digital y las herramientas utilizadas se han impuesto como el nuevo lenguaje.

Como docentes debemos incluir estas herramientas para que los niños puedan desarrollarse en un entorno similar en el que van a crecer donde se ayuden de la tecnología para aprender y relacionarse con los demás.

Por otro lado también tenemos el deber de enseñar los peligros de la tecnología y fomentar su buen uso, además, tal y como explica Castells (2001), las TIC pueden ayudarnos a romper el individualismo en el aula , haciendo así que los niños aprendan a compartir a respetar su turno y a colaborar en grupo sumando sus propias capacidades para resolver retos comunes que el docente proponga y las situaciones que los alumnos se encuentren en su día a día.

Un claro ejemplo práctico de cómo la tecnología puede romper este individualismo y fomentar la colaboración para resolver retos comunes es el famoso proyecto 'Hole in the Wall' (Agujero en la pared) de Sugata Mitra.



En este experimento, al colocar un ordenador en una pared de una zona desfavorecida de la India sin ningún tipo de instrucción previa, se observó que los niños no aprendían de forma aislada sino que se organizaron de manera natural en grupos donde compartían el espacio, se enseñaban unos a otros colaboraban para descifrar el funcionamiento de la máquina y aprender un nuevo idioma, el ingles.

Por otro lado, también tenemos el deber de enseñar los peligros de la tecnología y fomentar su buen uso. No se trata solo de saber pulsar botones, sino de actuar con responsabilidad. Nuestra meta es que los niños aprendan a ser ciudadanos digitales que sepan colaborar, respetar y navegar de forma segura.

Referencia bibliográfica 

Castells, M. (2001). La galaxia Internet.Areté.https://irla.cat/wpcontent/uploads/2017/06/La_Galaxia_Internet.pdf

Mireya 2° magisterio infantil 

Cómo educar y en comunidad, hijos felices en la era digital

"Cómo educar y en comunidad, hijos felices en la era digital. María Soledad Garcés TEDxUCHILE"



Comparto con los lectores de la revista este vídeo porque explica de forma clara cómo la sociedad actual, marcada por la tecnología, los cambios sociales y las nuevas formas de comunicación, transforma la manera en la que aprendemos, educamos y nos relacionamos. Me ha parecido especialmente interesante porque conecta directamente con los contenidos trabajados en clase relacionados con el cambio social, la familia y la educación. Además, transmite la idea de que la educación no es una responsabilidad exclusiva de la escuela o de las familias, sino una tarea compartida en la que toda la comunidad tiene un papel importante.
Uno de los aspectos que más me ha llamado la atención es la reflexión sobre cómo las familias han cambiado en las últimas décadas. Actualmente existen diferentes modelos familiares, ritmos de vida más acelerados y una presencia constante de la tecnología en la vida cotidiana. Esto hace que los procesos educativos sean diferentes a los de generaciones anteriores y plantea nuevos retos tanto para las familias como para los docentes. La autora insiste en la necesidad de fortalecer los vínculos afectivos, la comunicación y la colaboración entre los distintos agentes educativos para favorecer el bienestar de los niños y niñas.
A nivel personal, este vídeo me ha hecho pensar en mi propia experiencia como alumna. Tengo 24 años y recuerdo que durante mi infancia la tecnología estaba mucho menos presente de lo que está hoy. Utilizábamos el ordenador de forma puntual y los teléfonos móviles aún no ocupaban un lugar tan importante en nuestras relaciones. Gran parte de nuestro tiempo libre lo dedicábamos a jugar en la calle, reunirnos con amigos o realizar actividades presenciales. En cambio, los niños de hoy crecen rodeados de pantallas, redes sociales y acceso inmediato a todo tipo de información. Esta diferencia me hace comprender la importancia de enseñarles a utilizar la tecnología de forma responsable y equilibrada, sin que sustituya aspectos fundamentales como la convivencia, la comunicación o las relaciones personales.
También me ha hecho reflexionar sobre el papel de la escuela en la actualidad. Considero que el docente ya no es únicamente una persona que transmite conocimientos, sino que debe actuar como guía, orientador y acompañante en el desarrollo integral del alumnado. Vivimos en una sociedad donde la información está al alcance de todos, por lo que resulta fundamental enseñar a los estudiantes a pensar de forma crítica, seleccionar fuentes fiables y desarrollar habilidades sociales y emocionales que les permitan desenvolverse adecuadamente en su entorno.
En conclusión, este vídeo me ha ayudado a comprender que los cambios sociales y tecnológicos han transformado profundamente la educación y las dinámicas familiares. Ante esta realidad, considero que es fundamental que familias, docentes y comunidad trabajen de manera conjunta para ofrecer a los niños una educación que responda a las necesidades del presente sin perder de vista la importancia de los valores, las relaciones humanas y el bienestar emocional. Como futuro maestro, creo que esta visión resulta esencial para afrontar los desafíos educativos de la sociedad actual.
Referencia del vídeo: TEDx Talks. (2019, 28 de octubre). Cómo educar en comunidad, hijos felices en la era digital | María Soledad Garcés | TEDxUCHILE [Vídeo]. YouTube. https://youtu.be/Tfm1Ypd8J5Y?si=dkAkx9JNDl2otGqm 
Alba Rodríguez Cañas 2º de Magisterio infantil

Experiencias en un aula de educación infantil

Este último cuatrimestre he podido experimentar lo que es un aula de infantil en realidad. Los viernes como no tenemos clases, he acudido al aula de 3 años del colegio de mi pueblo, CEIP Ntra. Señora de la Asunción, todo gracias a que mi primo pequeño se encuentra en esa clase y que la profesora fue tutora de mi hermana. Pude ver las rutinas que había en el aula, las actividades planificadas, pero no me imaginaba lo que realmente era una clase de niños de 3 años. La clase cuenta con 20 alumnos en los que se incluyen un niño TEA y otra niña con discapacidad física. Además, muchos niños son marroquíes y no entienden bien el idioma.
 
Hay pocos niños en la clase que sepan hablar bien y con claridad por lo que dificulta la realización de algunas actividades. He podido ver que hacen actividades los viernes donde viene algún familiar a última hora de la mañana para jugar a juegos de mesa y he podido ver distintas relaciones entre la familia y la escuela.

Algunas familias participan de forma continua en las actividades y están más pendientes del progreso de sus hijos. Pero también he visto un caso donde una familia, de bajo nivel socioeconómico, no participaba, ni asistía a las tutorías, ni quería hablar con la tutora a la salida. Este caso comienza con que la madre hace muchos días que no lleva a su hijo a clase, este va bastante atrasado en comparación con otros compañeros por lo que la maestra se encontraba preocupada. A esto le incluimos que no acude a las actividades donde las familias deben participar y que cuando le ha tocado la mascota de clase, no la ha llevado en dos semanas cuando realmente es solo un finde.

La tutora, un día a la salida, quería hablar con ella, pero la madre no se presentó a por su hijo y dejó a cargo a otra madre para que se lo llevará. Yo que salgo a la misma hora que ellos cuando llegue a la puerta de los de primaria ví a la madre esperando a que la otra mamá bajase con su hijo. Me pareció un acto un poco desagradable ya que la tutora solo quiere lo mejor para su hijo y no ví respetuoso su comportamiento. Por eso hablo de esta experiencia que tuve, fue la primera vez que ví una situación así y sé que me la voy a encontrar en un futuro, pero me sorprendió lo poco que esa madre y familia se implicó en la enseñanza de su hijo cuando veo que le quiere y que imagino que querrá lo mejor para él.

En conclusión, creo que todas las familias deberían de implicarse en la educación de sus hijos, pues al final es lo mejor para su desarrollo integral, independientemente si la familia tiene más o menos nivel socioeconómico. Yo como futura docente, por mi parte, intentaré dar lo mejor de mí a cada uno de los niños y siempre intentaré mirar por lo que es mejor para ellos tanto en lo académico como en lo personal para construir a unas personas buenas, fuertes e inteligentes dentro de nuestra sociedad.

Carmen Magán Jerez, 2º de infantil 

La importancia de la competencia digital en la escuela del siglo XXI

La sociedad actual está profundamente marcada por la presencia de la tecnología en todos los ámbitos de la vida. En este contexto, la escuela no puede permanecer ajena a esta realidad. La competencia digital se ha convertido en una herramienta imprescindible para garantizar la participación plena del alumnado en la sociedad contemporánea, así como para favorecer su autonomía, su pensamiento crítico y su capacidad para aprender de manera continua. 

Integrar las TIC en el aula no significa únicamente utilizar dispositivos, sino promover un uso educativo, ético y responsable de la tecnología. Esto implica enseñar a buscar información de forma crítica, a comunicarse de manera segura, a crear contenido propio y a comprender el impacto social de la digitalización. Además, la competencia digital contribuye a reducir desigualdades, siempre que se acompañe de políticas que garanticen el acceso equitativo a dispositivos y conectividad. 

El papel del profesorado es clave: requiere formación continua, apoyo institucional y recursos adecuados para integrar la tecnología de forma significativa. Cuando esto ocurre, las TIC se convierten en una oportunidad para diversificar metodologías, atender a la diversidad y fomentar aprendizajes más activos y motivadores. 

En definitiva, la competencia digital no es un añadido, sino una necesidad educativa y social. Preparar al alumnado para un mundo digitalizado es una responsabilidad compartida entre la escuela, las familias y la sociedad en su conjunto.

Alba Rodríguez Cañas 2º de Educación Infantil de la facultad de Educación de la UCLM de Toledo.

ENTREVISTA: "La educación actual desde la mirada de una maestra de Infantil"

Entrevistadora: Lucía

Entrevistada: Pilar

ENTREVISTA: "La educación actual desde la mirada de una maestra de Infantil"

Lucía: Hola Pilar, muchas gracias por dedicarme este tiempo para realizar esta entrevista sobre educación y sociedad.

Pilar: Hola Lucía, encantada de participar.

Lucía: ¿Cómo ha cambiado la educación en los últimos años?

Pilar: La educación ha cambiado muchísimo. Antes las clases eran más tradicionales y se centraban principalmente en memorizar contenidos. Actualmente se intenta que el alumnado participe más, experimente y aprenda de forma activa. También ha cambiado mucho la relación con las familias y el uso de las nuevas tecnologías dentro del aula.

Lucía: ¿Qué influencia tiene la sociedad en la educación infantil?

Pilar: La sociedad influye constantemente en la educación porque la escuela forma parte de ella. Los niños y niñas llegan al aula con experiencias, valores y hábitos que aprenden en casa y en su entorno. Además, aspectos como las redes sociales, las nuevas tecnologías o los cambios familiares también afectan a la manera de educar.

Lucía: ¿Cuáles son los principales retos que tiene actualmente un docente?

Pilar: Uno de los mayores retos es atender a la diversidad del alumnado. Cada niño tiene unas necesidades diferentes y es importante adaptar las actividades y metodologías. También considero que otro reto importante es educar emocionalmente y enseñar valores como el respeto, la empatía y la tolerancia.

Lucía: ¿Qué importancia tienen las familias en Educación Infantil?

Pilar: Las familias son fundamentales. Cuando familia y escuela trabajan juntas, los niños avanzan mucho más. La comunicación entre ambas partes ayuda a conocer mejor las necesidades de cada alumno y favorece su desarrollo.

Lucía: ¿Qué opinión tiene sobre el uso de las tecnologías en Infantil?

Pilar: Las tecnologías pueden ser muy útiles si se utilizan correctamente y de forma adaptada a la edad. Pueden ayudar a motivar a los niños y ofrecer recursos muy interesantes, pero también es importante limitar el tiempo de pantalla y enseñar un uso responsable desde pequeños.

Lucía: ¿Qué consejo le daría a los futuros maestros y maestras?

Pilar: Les diría que tengan paciencia, vocación y muchas ganas de aprender. Ser docente implica estar en continua formación y entender que cada niño aprende de una manera diferente. También es muy importante crear un ambiente donde los niños se sientan seguros, felices y valorados.

Lucía: Muchas gracias Pilar por compartir tu experiencia y tu opinión sobre estos temas tan importantes.

Pilar: Gracias a ti Lucía, ha sido un placer participar.

Lucía Navarro Hidalgo. 2º Magisterio de Infantil.

Lucia.Navarro16@alu.uclm.es

miércoles, 20 de mayo de 2026

ACTIVIDAD ORIENTADA A LAS FAMILIAS ("El MeRRRcadillo")


La actividad que he propuesto se llama “El Merrrcadillo”, y el origen del nombre viene porque al ser un mercadillo ecológico donde se lleva a cabo la regla de las tres R, he pensado que sería un nombre gracioso y fácil de recordar para el alumnado.

Creo que esta actividad puede ser importante para las familias porque hace que se involucren en la vida académica de los hijos e hijas de una manera mucho más dinámica y significativa para ellos. Es por esto por lo que considero que, al ver los buenos resultados que tiene el proyecto en el alumnado, las familias se sentirán también realizadas. 

Para implementar este recurso audiovisual, realizaría una tutoría con las familias para explicarles el proyecto con la presentación para que se informen de todo con antelación. Dicha tutoría sería general, y sería unas dos semanas antes de presentar el proyecto al alumnado para que vayan pensando en lo que hacer y en si estarían o no dispuestos a colaborar. En la tutoría, intentaría mantener una escucha activa en todo momento por si hay algo que las familias consideren que debería mejorar o cambiar, e intentaría acomodar el aula a sus gustos para hacerla acogedora durante la reunión. También explicaría los aspectos más didácticos de la actividad como las metodologías utilizadas (por rincones, aprendizaje colaborativo, aprendizaje basado en proyectos…) y los criterios de evaluación que utilizaría.

En conclusión, creo que mi propuesta podría funcionar bastante bien para fomentar la participación de las familias en el aula porque creo que es entretenida y que se basa en principios necesarios de la actualidad del alumnado, como el reciclaje, la ayuda a niños desfavorecidos…


Sara Hernández Cárdenas 
2°A Educación Primaria 

martes, 19 de mayo de 2026

Pantallas en el aula: ¿herramienta o distracción? Una reflexión desde la formación inicial del docente

Cuando comencé el grado de Educación Primaria, tenía una gran certeza de que la tecnología iba a transformar el aula en un lugar más acogedor, dinámico y motivador para todo el alumnado. Sin embargo, a medida que he ido avanzando en el curso e incluso en el grado, he llegado a la conclusión de que realmente no siempre está claro cuándo la tecnología puede ayudar y cuándo puede llegar incluso a entorpecer.

Cabe destacar que, según diversas investigaciones, el 98% de los niños y adolescentes de entre 10 y 15 años utilizan internet en España, y muchos de ellos durante varias horas al día a través del móvil. Esto, en muchas ocasiones, lleva a no saber distinguir entre una fuente fiable y una noticia falsa, a no gestionar adecuadamente el tiempo de pantalla de una manera saludable o incluso a desarrollar un pensamiento crítico insuficiente.

Por ello, cabe señalar que la escuela presenta un papel fundamental que va mucho más allá de llenar las aulas de dispositivos móviles, tablets o pizarras digitales. Es muy importante saber trasladar a las aulas el uso de las TIC de manera adecuada, para que los niños aprendan cómo utilizarlas y no simplemente a consumirlas. Esto está ligado al desarrollo de la competencia digital de una manera más transversal, así como a la protección de la privacidad propia, a la colaboración en entornos digitales con responsabilidad y respeto, a aprender a buscar y contrastar información y a valorar los aprendizajes sin necesidad de utilizar siempre un dispositivo digital.

Desde mi experiencia como estudiante de Magisterio en Educación Primaria, reflexionando y progresando, veo que la clave está en la responsabilidad y en la intencionalidad pedagógica con la que se lleve a cabo el uso de la tecnología. El profesorado del siglo XXI no necesita ser un gran experto en programaciones o herramientas digitales, pero sí necesita una formación suficiente para saber cuándo la tecnología sirve al aprendizaje y cuándo es mejor no utilizarla. Esto se debe a que una actividad bien diseñada con apoyo digital puede ser muy enriquecedora; sin embargo, esa misma actividad, si no se plantea adecuadamente, puede derivar en un consumo pasivo de vídeos o en búsquedas poco adecuadas en Google.

Por último, termino con una idea que, a medida que voy avanzando, considero cada vez más relevante: educar en y con tecnología es, además de una exigencia de la sociedad digital y del mercado laboral, una cuestión educativa y de equidad. Esto se debe a que garantizar el acceso y el buen uso de las tecnologías, así como fomentar la competencia digital independientemente de la situación familiar o del origen del alumnado, es uno de los grandes retos de nuestra profesión como maestros y maestras.

Y, por ello, esa es la maestra que quiero llegar a ser.

María del Carmen Melchor Pimentel
2º educación primaria

Cambio social

  Me ha llamado la atención como conecta este cambio social con la educación, me ha dado por pensar en la gran responsabilidad que tenemos entre manos. A veces, los maestros y futuros maestros como yo nos olvidamos de que en realidad la escuela es un reflejo de todos los cambios que ocurren fuera. 



Esa idea de que estamos en una sociedad de la información donde los cambios son evolutivos y repentinos me ha llevado a reflexionar, pensando en el ejemplo de que llevamos años viviendo cambio evolutivo con la entrada de la tecnología en las aulas (tablets, pizarras táctiles), algo que ha ido involucrándose en nuestra forma de enseñar, aunque también hay cambios repentinos como por ejemplo el gran COVID, que hace que el ritmo escolar se rompa. Además, podemos observar que factores como los avances tecnológicos cambian por completo a los niños y niñas.

Este avance de la tecnología personalmente me asusta, me da miedo, realmente ¿nos sustituira la tecnología? ¿Qué podemos aportar nosotros si ya hay información en todas partes?.

La clave para esto es querer llegar a lo más alto, no solo siendo transmisores de conocimientos, sino enseñando a nuestros alumnos a ser críticos y a gestionar la intriga.

Un handicup que juega en nuestra contra, son las terribles dificultades de adaptación al cambio que nos encontramos en el sistema educativo. Mientras la sociedad de la información avanza sin parar, el sistema educativo tiene estructuras mucho más rígidas y lentas. A veces, esta dificultad de adaptación no es solo por falta de recursos, sino por una falta de organización. Nos encontramos con leyes educativas que cambian cada pocos años , pero que no siempre van acompañadas de una formación para los docentes.

Para indagar más sobre esta reflexión, como bien señala González Brito (2017) en su análisis sobre la relación entre educación y sociedad, no podemos entender nuestra labor docente simplemente como una respuesta adaptativa a las dinámicas externos. Es fundamental que, como futuros profes, dejemos de ser simples 'mandados' que solo siguen el libro de texto y las normas, y pasemos a ser personas que piensan por sí mismas para ayudar a mejorar la sociedad desde clase.

Siguiendo las tesis de autores como Giroux o Apple, el cambio social en el aula debe orientarse sobre tres ejes fundamentales:

  • Valorar lo que viven los alumnos: No podemos enseñar cosas que no tengan nada que ver con su vida. El aprendizaje de verdad ocurre cuando conectamos los temas de clase con lo que ellos ven y sienten en su día a día.
  • Darle un nuevo sentido a lo que decimos: Lo que contamos en clase influye mucho. No debemos presentar la tecnología o la economía como algo "que es así y punto", sino enseñarles a dudar y a hacerse preguntas sobre cómo funcionan esas cosas.
  • Compromiso con la sociedad: No estamos aquí solo para enseñarles a usar un ordenador o a leer. Nuestra meta final es que salgan de la escuela sabiendo cómo participar y ayudar a que el mundo sea un lugar más justo para todos.
En conclusión, esto me enseña que los cambios en la educación no ocurren solos. No basta con cambiar las leyes o la tecnología, sino que hace falta que nosotros, como maestros, nos impliquemos para que la escuela sirva para mejorar la sociedad y no solo para repetir lo de siempre.

Os proporciono estas diapositivas muy interesantes de Carlos Gutierrez.



Referencias:
 González Brito, F. J. (2017). Educación y cambio social: aportes desde la pedagogía crítica. Revista Electrónica Diálogos Educativos. REDE, 16(31), 137–150. https://revistas.umce.cl/index.php/dialogoseducativos/article/view/1008

Gutiérrez Argüello, C. (2012, 5 de diciembre). Cambio social [Diapositivas]. SlideShare. https://es.slideshare.net/CarlosGutArg/cambiosocial-15367358

Imagen: Tribulaciones. (2020, 24 de enero). Cambio social 3 [Imagen]. https://tribulaciones.es/el-cambio-social-segun-la-sociologia/

María Martínez de la Casa Sánchez
2º Educación Primaria