jueves, 7 de mayo de 2026

¿Qué hay detrás del brillo de las pantallas en Primaria?


A veces parece que entrar en un aula moderna de Primaria es como entrar en un tablero de Pinterest en el que todo es visualmente perfecto, lleno de colores y recursos digitales brillantes. Sin embargo, esto nos plantea una duda que debemos replantearnos: ¿estamos usando las TIC para que los niños aprendan mejor o simplemente para que la clase parezca más "entretenida"?.

Como futuros docentes, corremos el riesgo de llevar a cabo una pedagogía que solo muestre lo bonito y lo que todos quieren ver, donde lo que importa es que una actividad sea fotografiable y divertida y no el impacto real que tiene en el conocimiento del alumno. Vivimos en una sociedad en la que necesitamos un estímulo rápido y constantemente cambiando, el aula corre el riesgo de convertirse en un producto de consumo y por ello debemos actuar. 

Por un lado, Alan Bryman (2004), explica que las instituciones de hoy en día imitan el modelo de los parques Disney y se basan en la tematización y el espectáculo, a esto él lo llama Disneyization. Aplicado a las TIC, en ocasiones elegimos herramientas que “tematizan” la clase y hace que el alumnado se divierta como pueden ser los Kahoot o los Escape Room virtuales, en lugar de elegir lo mejor para que el alumno aprenda. Aquí se corre un gran riesgo, el alumno se queda con la anécdota del juego pero no con el contenido ni el objetivo que se pretendía lograr mediante el juego. 

Las TIC han facilitado que el aula pueda ser mostrado fuera de la misma de manera constante ya sea con blogs del aula o con las redes sociales. Eso lo único que genera es que la educación del alumnado se base puramente en estética y genere cuestiones que son realmente preocupantes. Algunas de ellas se preguntan si realmente estamos educando para el proceso o para la foto final, si el proceso de aprendizaje requiere un esfuerzo lento y no es “bonito” en una pantalla, ¿estamos dejando de lado ese aprendizaje?
Este cambio social que ha surgido con las TIC ha acostumbrado al cerebro humano y sobre todo al infantil a la respuesta inmediata. Como futuros maestros, nuestra responsabilidad no es únicamente utilizar la tecnología como diversión, sino usarla para fomentar la atención sostenida del alumnado. La verdadera motivación no es que el niño no se aburra, sino que este encuentre sentido a lo que hace, incluso cuando requiere un esfuerzo. 
A continuación, se muestra una entrevista realizada a dos docentes uno con más de veinte años de experiencia y un estudiante recién graduado de la carrera.

Pregunta
Docente con experiencia (+20 años)
Estudiante recién graduado
¿Sientes presión por que tus materiales sean visualmente "perfectos"?
Ninguna. Me importa que el contenido se entienda. Si un esquema a tiza funciona, no necesito un PowerPoint con animaciones.
Mucha. A veces siento que si no presento un Genially o un Canva con estética moderna, parezco un profesor desactualizado ante mis tutores y alumnos.
¿Qué opinas de la gamificación constante (puntos, niveles, apps)?
Es un arma de doble filo. Los motiva cinco minutos, pero luego solo juegan por el premio. El aprendizaje real es más silencioso y pausado.
Es necesaria para captar su atención. Los niños de hoy están acostumbrados a la recompensa inmediata de las pantallas; sin eso, es difícil que se enganchen.
¿Se usa la tecnología para educar o para "adornar" la clase?
A menudo se usa como maquillaje. Se compran tablets pero se siguen haciendo las mismas fichas de siempre, solo que en formato digital.
Creo que intentamos educar con ella, pero es cierto que a veces nos perdemos en el "efecto WOW" para que la actividad parezca innovadora en el blog del centro.
¿Cómo crees que influyen las redes sociales (Instagram/Pinterest) en el aula?
Han creado una expectativa irreal. Parece que si el aula no es "bonita", el maestro no trabaja bien. Se está mercantilizando la vocación.
Son una fuente de ideas brutal, pero generan ansiedad. Ves recursos increíbles de otros profes y te sientes culpable si tu clase no es así de creativa.
¿Qué papel debería tener la memoria en esta era digital?
Fundamental. No puedes conectar ideas si no tienes nada en la cabeza. No todo está en Google; la cultura general se lleva puesta.
Es secundaria. Lo importante hoy es la competencia informacional: saber buscar, filtrar y utilizar la información que ya está disponible.
¿Las TIC igualan las oportunidades o crean nuevas brechas?
Creo que acentúan la brecha. El niño que no tiene supervisión en casa usa la tablet para consumir; el que la tiene, para crear. La escuela no siempre llega a compensar eso.
Al contrario, son la gran oportunidad. Un niño en un pueblo remoto puede acceder a los mismos recursos que uno en una capital gracias a la red. El problema no es la TIC, es el acceso.
¿Estamos incapacitando al alumno al eliminar el "aburrimiento"?
Rotundamente sí. Si todo tiene que ser un juego (gamificación), el día que tengan que enfrentarse a un texto denso o a un problema complejo sin "puntos de recompensa", se rendirán.
No es incapacitarlos, es adaptar el lenguaje. No podemos pretender que un niño del siglo XXI aprenda con métodos del XIX. 
¿El maestro debe ser "sabio" o "curador de contenidos"?
El maestro debe ser referente. Si solo somos "filtros de Google", perdemos la autoridad moral y pedagógica. El vínculo humano es lo que enseña, no el algoritmo.
Somos guías. El conocimiento es infinito y está en la nube; nuestra misión es enseñarles a navegar sin ahogarse en noticias falsas o información basura.
¿Es la estética la nueva forma de autoridad pedagógica?
Lamentablemente, sí. Parece que si no tienes un blog impecable o materiales de diseño, no eres "buen profe". Estamos premiando el envoltorio sobre el regalo.
La estética ayuda a dignificar el material. Un recurso bien diseñado visualmente demuestra respeto por el alumno y facilita la comprensión. El fondo importa, pero la forma también.
¿Se convertirá la educación sin pantallas en un lujo para pocos?
Ya está pasando. Los que mejor conocen la tecnología son los que más protegen a sus hijos de ella en los primeros años. El contacto humano real es el verdadero lujo del futuro.
No lo veo así. La tecnología es una herramienta de democratización. Lo que será un lujo no será "no tener pantallas", sino tener el pensamiento crítico para saber cuándo apagarlas.


Tras realizar las dos entrevistas, se pueden sacar varias conclusiones. En primer lugar, existe una tensión real entre la estética y la ética pedagógica. Mientras que el docente recién graduado siente la presión de crear materiales visualmente impactantes para "encajar" en el cambio social, la experiencia sugiere que un diseño brillante no garantiza un aprendizaje profundo. 

El problema aquí se encuentra cuando se genera una falsa sensación de aprendizaje, es decir, un recurso que es demasiado bonito y fácil de usar, hace que el alumnado confunda la habilidad de manejarlo con la comprensión total del tema. Además, el exceso de estímulos visuales, como los colores, los sonidos o las animaciones, genera una carga cognitiva innecesaria en el cerebro del alumno que gasta energía procesando estos adornos y apenas le queda hueco para entender el conceto que se trabaje a fondo. En lugar de facilitar el estudio, acaba distrayendo al cerebro de su función principal que es la de pensar y procesar información con profundidad. 

Por otro lado, la entrevista revela un miedo a que la gamificación constante acabe con la capacidad de esfuerzo del alumnado. Si convertimos el currículo en un “parque temático” como mencionaba Alan Bryman (2004), corremos el riesgo de formar futuros ciudadanos que solo actúan bajo estímulos como las recompensas, en lugar de enseñar a usar su pensamiento de manera lenta donde las TIC funciones como fuente para ampliar la curiosidad.

Por último, destacar que a pesar de haber nacido en una era digital que existe la brecha digital. No es un problema de falta de dispositivos, sino de desigualdad en el uso que se hace con ellos. Mientras algunos alumnos sientan con supervisión familiar para usar las TIC como herramientas de creación y aprendizaje, los más vulnerables y que no cuentan con esa atención, suelen hacer un uso más pasivo en el que predomina el ocio. Esto demuestra que el concepto de “nativos digitales” es un poco mito ya que los niños saben manejar algunas plataformas digitales, pero carecen de esa capacidad crítica que se necesita para filtrar la información o evitar la manipulación de los algoritmos. Por tanto, la función de la escuela es no solo dar acceso a la tecnología sino también compensar esa brecha de uso enseñando al alumnado a saber manejar su actividad digital y no ser solo simples consumidores. 


Para concluir esta reflexión, es evidente que usar e integrar las TIC en Educación Primaria no puede simplemente ser algo técnico y estético, la verdadera innovación no consiste en digitalizar el aula, sino es hacer de la tecnología algo útil como herramienta para adquirir conocimiento y no simplemente el consumo. 

A lo largo de esta entrada, hemos podido observar que conceptos como la "Disneyización" no son solo teorías lejanas, sino que son riesgos a los que nos vamos a enfrentar día tras día en el aula. Si permitimos que esos “adornos” sustituyan el aprendizaje, estaremos formando ciudadanos capaces de manejar dispositivos y plataformas, pero incapaces de cuestionar la realidad que les rodea. 

En definitiva, la tecnología debe ser el medio, pero el pensamiento crítico debe ser el fín para conseguir que la educación digital sea una oportunidad de cambio social y no solo algo diseñado para el entretenimiento. 

Referencias: 

YAMILA PÉREZ DÍAZ 

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Gracias por contribuir con sus comentarios a las entradas de nuestra Revista Digital.