lunes, 9 de mayo de 2016

La Infancia: educación y desarrollo

Hace unos meses tuve la oportunidad de asistir a una conferencia sobre la pobreza infantil. Para comenzar a hablar de los temas tratados en dicha ponencia, cabe destacar que es importante definir dos de los conceptos clave que se trataban: infancia y pobreza. 

Infancia se definió como el periodo de tiempo que transcurre desde el nacimiento hasta la edad adulta. La pobreza, sin embargo, es un término más complejo de definir. La pobreza absoluta es aquella pobreza en la que las necesidades básicas (alimentación, vivienda, vestido...) no están cubiertas, es decir, existe una carencia en los bienes y servicios básicos. No obstante, existen otros tipos de pobreza, como la pobreza relativa, que es la situación de desventaja respecto al resto de personas de su entorno. Es por ello que los niños y niñas que viven en la pobreza sufren una privación de los recursos materiales, espirituales y emocionales necesarios para sobrevivir, desarrollarse y prosperar, lo que les impide disfrutar sus derechos, alcanzar su pleno potencial o participar como miembros plenos y en pie de igualdad de la sociedad.

Cabe destacar que existe clara diferencia geográfica respecto a la pobreza, y en concreto, respecto a la pobreza infantil. En el hemisferio norte los porcentajes de pobreza y pobreza infantil son menores que en el sur (África, América Latina...). En España el porcentaje de pobreza infantil se sitúa en torno al 10-20%. La pobreza no es un problema puntual, sino que se ha convertido en un problema estructural debido principalmente a la precariedad en el empleo. Por comunidades autónomas, Castilla-La Mancha resulta ser la comunidad con una mayor tasa de riesgo de pobreza infantil. En el lado contrario encontramos comunidades como País Vasco o Madrid.

¿Qué se ha hecho a nivel mundial para combatir estos datos? En la convención de 1989 sobre los derechos del niño se reflejan una serie de cambios para la protección del menor: derecho a la educación, derecho a la salud y nutrición... Y en el año 2000 se fija por medio de los 189 países de la ONU una alianza para lograr la Educación Primaria Universal.
España cuenta con un porcentaje muy elevado de escolarización en Educación Primaria, rondando el 98%. Además, en la escolarización en España de los niños menores de dos años está muy por encima de la media de los países de la OCDE y la Unión Europea. No obstante, en España el 22% de parados tiene titulación universitaria.

Sin embargo, a pesar de todo lo dicho anteriormente, 57 millones de niños en todo el mundo no están escolarizados y 250 millones de niños no saben leer, escribir o contar a pesar de asistir a la escuela. En Educación Secundaria las cifras no son más esperanzadoras, puesto que 1 de cada 5 adolescentes no va a la escuela.

La clave para una mejor calidad de vida de las personas y reducir así su pobreza reside en la educación para el desarrollo, que debe ser abarcada por tres vías: la educación formal, la educación no formal y la educación informal; inculcando así la cultura de la solidaridad.

Las conclusiones expuestas en la ponencia fueron:
  • No hay causa que merezca más alta prioridad que la protección y el desarrollo del niño (y la educación), de quien dependen la supervivencia, la estabilidad y el progreso y todas las naciones y de la civilización humana.
  • Los niños no son responsables de su pobreza.
  • ¿Y si resulta que ya salimos de la crisis y estamos frente a un nuevo modelo de sociedad?

Y por último, una frase mencionada en la conferencia y que creo que invita a reflexionar: “pobreza es no poder invitar a tus amigos a casa porque te da vergüenza”.

Elena Martín Cabañas, 2º Primaria B

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