miércoles, 11 de mayo de 2016

Esfuerzo y placer no se excluyen en el aula


El periódico digital "La Nación", con fecha 16 de enero de 2013 publicó un articulo con el siguiente título: Esfuerzo y placer no se excluyen en el aula", añadiendo que "tradicionalmente, la educación adoptó los valores del primer capitalismo y privilegió el sacrificio presente a costa de una gratificación siempre futura. Hoy, en una cultura que habilita la satisfacción del deseo, los alumnos esperan otra cosa".

Con esta entrada, Tiramonti, G. nos expone como se ha ido cambiando la idea que, desde hace siglos, se ha tenido sobre la escuela y todo lo que conlleva el hecho educativo. Esta idea siempre ha venido dada por la importancia del deber y la obligación, por encima de los deseos que pudiesen tener los alumnos en todo lo que englobaba la educación. Con ello, todas las materias y contenidos que se han ido desarrollando durante todos estos años no se han movido por el interés del niños para ser conocimientos atractivos para su aprendizaje, si no que la sociedad educativa se ha centrado hasta hace relativamente poco al hecho de superar unos determinados estándares de aprendizaje para un futuro mejor para el alumno. No solo la comunidad docente ha potenciado que esto haya sido así, si no que los propios padres han contribuido a que los alumnos vieran como "obligatorio" el hecho de aprender para labrarse un futuro.

Pero el cambio ha ido surgiendo a medida que el mundo contemporáneo se ha ido abriendo camino, y es que surge con innovación la idea de que el aprendizaje y el placer por el hecho de aprender y los conocimientos pueden ir de la mano. El problema puede venir dado por el cómo hacer que esto sea así, pero la respuesta podemos encontrarla si aunamos en los pensamientos de los alumnos, niños y niñas que de manera innata pueden enseñarnos a los docentes y futuros docentes a enseñar en base a sus gustos, aficiones, inquietudes, ideas… 

Se puede aprender mucho más y perdurarlo en el tiempo si los conocimientos que se están desarrollando son significativos para los niños, y no solo lo hacen por mera obligación o por un futuro mejor. No debemos equivocarnos en querer siempre buscar el mejor futuro para nuestra pequeña sociedad que se está formando, y olvidar el hecho de vivir el propio presente por ello, porque si no estaremos viviendo en un futuro que quizá puede que se altere o no sea el futuro que el alumno quiere. Si nos centramos en las inquietudes y gustos de los niños ayudaremos a que estos adquieran todos los aprendizajes que pueda establecer el currículo y, no solo eso, que lo hagan con entusiasmo y con ganas de seguir creciendo en todo lo que engloba la Educación.


JOSÉ ALBERTO GARCÍA MARTÍN-ANDINO
2ºB MAGISTERIO DE PRIMARIA

www.lanacion.com.ar
Esfuerzo y placer no se excluyen en el aula | Tradicionalmente, la educación adoptó los valores del primer capitalismo y privilegió el sacrificio presente a costa ...


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