martes, 10 de mayo de 2016

INTELIGENCIA EMOCIONAL (Reflexión)


Hace unos días, en una serie de televisión, escuché un pequeño cuento el cual trataba de una peculiar pelea de lobos, que me llevó a reflexionar sobre nuestra inteligencia emocional, nuestro interior, nuestra alma, ¿Con qué alimentamos nuestra alma? ¿Con todo lo bueno que hemos vivido, con el aprendizaje y con las cosas buenas que puede ofrecernos la vida? ¿O quizás con lo malo, con el rencor, la venganza, el miedo?

 La historia es la siguiente:

Un viejo chamán de una tribu indígena estaba charlando con los niños del poblado:
- Una gran pelea está ocurriendo dentro de mí - les dijo - es entre dos lobos. Uno de los lobos es el miedo, la rabia, el odio. El otro lobo es el amor, la alegría, la esperanza.
El chamán miro a los niños uno a uno y les dijo:
- Esta misma pelea está ocurriendo dentro de vosotros.
Los niños pensaron durante unos instantes y uno de ellos le preguntó al anciano:
- ¿Y cuál de los lobos cree que ganará? ¿El odio o el amor?
El viejo chamán contesto: - Simplemente... aquél que alimentes.



¿Tú a que lobo alimentarías? ¿Cuál podría ser el más fuerte de los dos?

Creéis que puede ser más fuerte el lobo del odio, por ser uno de los sentimientos más destructores que existen. Yo creo que no. El odio puede ser un destructor muy potente engendrado por personas débiles, con miedo, que buscan el camino fácil.

Esta es una breve pero preciosa historia, en la cual todos deberíamos alimentar al lobo del amor, sobre todo desde pequeños, un lobo fiel que nos aporta alegrías, esperanza, respeto por todo y todos aquellos que nos rodean. Este lobo nos aporta valor y fuerza para afrontar los posibles sinsabores que vengan y que no sean reprimidos, sino aceptados y poder buscar soluciones. Un lobo que nos ayuda a vivir y disfrutar de la vida, de proclamar la alegría a los cuatro vientos y ayudar a ser uno mismo, un gran ejemplo, un lobo fuerte.


Paloma Ocaña Martín
2º Magisterio Infantil



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