miércoles, 29 de mayo de 2019

"La educación: un derecho mundial".


El título de "La educación: un derecho mundial", abarca una serie de significados, por la tanto lo voy a enfocar sobre varias vertientes que veremos a continuación.


Sabemos que uno de los derechos del niño es el derecho a la educación, entre otros tantos. El derecho a la educación es un derecho humano fundamental que ocupa un lugar relevante dentro de las misiones de la UNESCO ligado a la Declaración Universal de los Derechos Humanos (1948).

Desde mi punto de vista considero que la educación es la herramienta mas poderosa y valiosa que un ser humano puede tener para la sociedad en la que sobreviva, puesto que una formación cultural elevada aumenta el reconocimiento por parte de las personas sobre sus propios derechos y libertades. Algo parecido dijo Pierre Bourdieu en su libro "La Reproducción", cuanto más capital cultural tenga una persona, más poderosa será.

Bourdieu se interesó por el capital, del cual, extrajo tres tipos de capital: el capital económico, el capital social y el capital cultural. Dentro de este último, el capital cultural, lo dividió en tres vertientes:

  • El capital cultural incorporado: es la facultad del ser humano de cultivarse. Se trata del conocimiento que adquiere de forma consciente e inconsciente mediante procesos de socialización.
  • El capital cultural objetivado: es el conocimiento de una persona sobre la sociedad en la que se encuentra y desarrolla, se requiere mediante apoyos materiales o recursos: libros, cuadros, pinturas, monumentos, discos…
  • El capital cultural institucionalizado:  se refiere al reconocimiento  de las instituciones políticas a través de elementos como los títulos escolares, cuyo valor permite a la persona beneficiarse, en el mercado de trabajo por ejemplo, se logra mediante la inversión de tiempo y dinero.

Sin perder el hilo conductor sobre el título del presente argumento, como futuros docentes debemos ser conscientes de que el derecho al conocimiento, al saber, a la enseñanza, y a la educación y lo que con ello engloba, hoy en día no es accesible a nivel mundial. Si nos ponemos a comparar el nivel educativo de manera muy extrema de un país a otro la diferencia puede ser bastante alarmante.

Esto que expongo es un llamado de conciencia para aquellos/as futuros/as docentes que se están preparando para desarrollar un trabajo de los más responsables, ya que el futuro de la sociedad, del mundo en general está en manos de los niños/as que hoy en día estamos cultivando.

Un factor muy importante es la vocación que haya dentro de la maestría, quiero decir que quizá no se trata de trabajar en un país en la que la educación sea la mejor a nivel nacional o incluso a nivel internacional, sino de ofrecer a aquellos países una enseñanza llena de calidad y de entusiasmo por parte los maestros/as; una enseñanza que en muchos países del siglo XXI está ausente, y esto creo que es simplemente por la falta de vocación que existe en esta profesión tan estupenda.

En conclusión, he de decir que desde la experiencia que estoy formando en la maestría, necesitamos sentir más con el corazón y entregarnos a lo que verdaderamente nos lo hace vibrar con sentido y emoción.

Brenda Corrochano Cruz.
2º Grado en Magisterio de Primaria.

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