miércoles, 3 de abril de 2013

El capital humano

Después de la explicación del profesor sobre el tema del capital humano, me pregunté qué variables afectan a los estudiantes para llegar al mercado laboral y qué está ocurriendo con el capital humano debido a la crisis económica española que empezaba a asomarse en la primavera del 2007.

Para responder a mi primera pregunta, leí un documento sobre el proyecto Cheers realizado en octubre del 2001, una iniciativa de un equipo de investigadores de doce países, incluido España, para estudiar la situación laboral de los jóvenes graduados de enseñanza superior.

Los jóvenes tienen una serie de condicionantes personales que influyen sobre su probabilidad de acceder al sistema de educación superior.

El origen socio-económico de la familia, el sexo, la motivación y los valores de cada joven tienen una influencia muy importante. Junto con estos factores, los estudios realizados previamente a la decisión de ir a la universidad pueden también ser determinantes, pues dan una indicación sobre la capacidad intelectual del estudiante y, al mismo tiempo, le sirven para valorar su utilidad.

Una vez se ha producido el acceso a la universidad, la estructura del sistema educativo y los currículos tienen un papel decisivo sobre el futuro proceso de transición hacia el mercado laboral.

Por su parte, la estructura económica de cada país, las condiciones del mercado de trabajo, la incidencia de las nuevas tecnologías y la posición en la construcción europea interactúan con el proceso de transición y el sistema de educación superior, para determinar el empleo y el trabajo de los titulados universitarios.

Analizando todos estos factores, podemos fijarnos que actualmente, debido a la crisis, hay algunos que fallan y que pueden ser determinantes a la hora de poder encontrar, posteriormente, un empleo. Los más importantes son la situación económica del país y la condición del mercado de trabajo, los cuales nos llevan a la situación que estamos padeciendo actualmente, la crisis económica.

Debido a esta crisis, estamos perdiendo algo mucho más valioso: el capital humano.

Desde 2008 hasta el 2012, unos 400.000 españoles han emigrado en busca de una oportunidad para poder optar a un sitio en el mercado laboral. Además, el año 2011 fue el primer año donde el flujo migratorio fue negativo, es decir, emigraron más personas de las que entraron para establecerse.

El perfil del emigrante ha cambiado en los últimos años. Por lo general, son jóvenes de entre 25 y 35 años, sin responsabilidades familiares, cualificados, capaces de manejarse en al menos un idioma extranjero –preferiblemente el inglés – y procedentes de ramas de ingeniería, informática, arquitectura, economía y sanidad.

Pero ¿cómo, dónde y qué trabajos encuentran los españoles que emigran en busca de un empleo?
La mayoría de los españoles encuentran el empleo, debido a la realización de sus estudios o prácticas en el extranjero, o también por la demanda excesiva de empleo en algunos países.

Los lugares donde se reclaman más puestos de trabajo son Alemania, Finlandia, Inglaterra, Irlanda y Francia. Cada lugar demanda trabajadores de diferentes ámbitos: Alemania demanda, sobretodo, ingenieros en la industria; Finlandia para ciencia e investigación; mientras que Inglaterra, Irlanda y Francia requieren profesionales médicos-sanitarios.

Sin embargo, los candidatos españoles que emigran en busca de empleo, mantienen una debilidad, que perdura desde hace muchos años: el idioma. La mayoría afirman poseer un nivel de inglés avanzado y luego, en realidad, no es así; algo que se está intentando corregir, debido al aumento de personas que estudian inglés en la actualidad.

Pero, a pesar de esto, poseen una fortaleza, que supera la debilidad anterior y otras muchas: el carácter abierto. Los españoles no tienen miedo al cambio y se adaptan muy bien a cualquier situación.
Como dice Rafael Doménech, catedrático de análisis económico, el capital humano es el determinante más importante de la productividad y el crecimiento económico; y, por lo tanto, debemos intentar poner ciertas medidas para mejorarlo. Rafael Doménech nos expone esta idea, porque para él, debemos formar adecuadamente aquellos profesionales que siguen en nuestro país y que pueden mejorar la situación económica que nos está afectando.

En cuanto a las medidas, yo he considerado cuatro de mayor importancia:
  • 1.      España debería reducir la elevada tasa de fracaso escolar, y así elevaríamos el porcentaje de la población que acaba la enseñanza secundaria y el porcentaje de población que comienza la educación terciaria.
  • 2.      Por otro lado, no solo debemos aumentar la cantidad de educación, sino también su calidad. Para ello, debemos mejorar los recursos económicos, la gestión y organización de los centros, así como la formación del profesorado.
  • 3.      Otra medida muy importante, sería que todos los partidos llegarán a un consenso en cuanto a la educación, lo que mejoraría el sistema educativo y la formación.
  • 4.      Por último, la población en general, debe transmitir a los jóvenes la importancia de la educación, que les convenzan de sus beneficios y fomenten su motivación a seguir formándose al finalizar la educación obligatoria.

      Nuria Manzano García, de 2º A de Educación Infantil.

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