miércoles, 24 de abril de 2019

NIÑOS HIPERACTIVOS EN EL AULA

 Es importante recalcar que la labor del docente no es emitir un diagnóstico sobre un alumno. Por lo tanto, en el caso de sospecha de que alguno de sus alumnos tiene un problema importante de hiperactividad, el maestro debe comunicar esta situación a la dirección del centro para que se informe a los padres de cara a tomar, lo más rápidamente posible, las acciones pertinentes. Que un niño sea muy movido, inquieto o muestre falta de atención no significa necesariamente que tenga un trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH). 

Cómo trabajar en clase con un niño hiperactivo 

Cuando un centro cuenta en su clase con uno o varios alumnos con un diagnóstico confirmado de hiperactividad, el centro educativo debe formar adecuadamente a los maestros implicados en la enseñanza de estos niños. Se les debe dar apoyo psicopedágogico y el material necesario para que pueda ejecutar su labor de la mejor forma posible. 

A partir de aquí, algunas estrategias de utilidad para poner en práctica en el aula con niños hiperactivos son las siguientes:

Ambiente físico adecuado 

El niño con hiperactividad se distrae con mayor facilidad que el resto de alumnos. Por este motivo, el espacio físico debe ser ordenado, evitando estímulos visuales o auditivos que puedan hacerle perder la concentración. 

Adecuadas metodologías de aprendizaje 

El niño con hiperactividad se cansa más rápido que el resto de la clase, por lo que se debe preparar actividades alternativas de menor duración. Por otra parte, con estos niños suele funcionar muy bien el uso de fichas, dibujos y esquemas eminentemente visuales, puzles y los recursos que posibilitan en la actualidad las TIC. Otra recomendación es incorporar a las actividades del niño abundante material táctil con el que se puedan hacer ejercicios prácticos para mejorar la comprensión. 

Consejos en el trato diario de estos niños 

-Dar indicaciones claras y breves y tratar de mantener el contacto visual mientras se les habla. 
-No insistir demasiado en lo que el niño hace mal y evitar llamarle la atención públicamente, ya que se trata de niños muy susceptibles y a veces con problemas de autoestima. -Tratar de no acumular exigencias. 
-Con estos alumnos hay que procurar premiar especialmente las conductas positivas y las pequeñas tareas bien realizadas, siendo especialmente recomendables los refuerzos sociales como una felicitación pública o un aplauso de la clase. 
-Confiarle encargos y responsabilidades y no permitir que deje esa actividad sin concluir. En cuanto a los adolescentes (alumnos de Secundaria) con hiperactividad es especialmente importante el uso de la mediación en el caso de conflictos con profesores y otros compañeros.

Fabiola García Zapardiel

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