viernes, 26 de abril de 2019

COLEGIOS ORDINARIOS VS COLEGIOS ESPECIALES


Mi nombre es Teresa Perea Cartagena, actualmente curso 1º en Grado de Magisterio Infantil. Vengo a plantear un serio problema al que nos estamos enfrentando actualmente, que es la posibilidad de retirar los colegios especializados. Es un tema muy delicado del cual no soy especialista, pero sí que os voy a presentar algunos casos para que reflexionéis, y así vosotros mismos poder sacar una conclusión. 


Según el tipo de alumnado y el tipo de enseñanza los colegios se pueden agrupar de diferente forma: 

  • Colegios Ordinarios. 
  • Colegios Ordinarios con Inclusión de integración y con apoyos. (Son colegios ordinarios donde cuentan con PT, AL u Orientadores para dar la educación a todos los niños, trabajan un modelo de inclusión, siempre y cuando hayan plazas, teniendo en cuenta que la admisión máxima son de dos niños con NEE por clase) 
  • Colegios de Integración Preferente. (Dirigido a un alumnado en concreto, con necesidades auditivas, motores o que tengan trastornos del espectro del autismo) 
  • Colegios de Educación Especial. (Todos los alumnos poseen el dictamen de NEE derivadas de discapacidad permanente)
Miles de preguntas sin respuesta se me presentan al pensar en este tema, ¿Es necesario agrupar a los alumnos en distintos colegios? ¿Favorece esto la inclusión? ¿Los colegios especializados están realmente preparados para atender las necesidades específicas? ¿Y los ordinarios? ¿Quién gana y pierde en este tema? ¿Se paran a pensar en esto?, repito lo dicho al principio es un tema de gran complejidad. 

Esto me ha abierto interiormente un gran debate, puesto que, gracias a mi experiencia personal no sabría bien que es lo mejor para la inclusión, los alumnos y concienciación de la sociedad. Por un lado, la respuesta más sencilla sería “Si queremos inclusión que se cierren los colegios especializados y ordinarios, quedándonos con los Colegios Ordinarios con Inclusión de integración y apoyos”, pero no nos garantizan un aumento de profesionales, ni aumento de plazas, para que cada alumno obtenga su seguimiento personalizado e inclusivo. 

Un caso que me irrita bastante es el de una niña que cursa el segundo ciclo de educación infantil en un colegio ordinario y tiene trastorno de espectro autista, nos plantea la tutora de dicha niña, que tiene hiperactividad y es muy difícil poder trabajar con ella porque no se concentra en realizar las tareas y en estar sentada. No hay ningún informe que confirme esto, pero aun así le ofrecimos apoyo escolar (una atención específica para ella), en menos de un mes conseguimos que la niña estuviera en su sitio, realizando las tareas expuestas de manera eficaz. Esta niña con una atención personal fue capaz de sacar todas sus capacidades para realizar lo mismo que sus compañeros. 

Otro suceso, fue el de un niño con Síndrome de Down que quería seguir estudiando en su centro ordinario, la respuesta fue negativa puesto que “por su bien” al siguiente año fue matriculado, a su pesar, en un centro de educación especial. Este niño pasó de no practicar ni la asignatura de educación física con sus compañeros en su primer centro, a participar en las Olimpiadas Especiales y Paraolimpiadas, quedando subcampeón en su categoría. 

Hay diversos casos, y los que desconoceré, pero mi opinión personal, la cual no tiene que ser lo ideal es, COLEGIOS ORDINARIOS SÍ, COLEGIOS ESPECIALES TAMBIÉN. Habría que hacer un estudio de caso, comprobar que es lo más eficaz para cada alumno, sin olvidarnos, que tienen VOZ y pueden opinar donde y como encaminar su vida, y su recorrido académico.

 ¡¡TODOS JUNTOS PODEMOS CAMBIAR EL MUNDO!! 



Teresa Perea Cartagena
1º de educación infantil

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