miércoles, 5 de abril de 2017

UN VALIENTE ENTRE LAS CUERDAS

Txiki, una mujer de 45 años, mecánica de coches y, a veces, de tractores en la Comunidad de Madrid, donde es interina,  madre de Iván un chico autista de 13 años y también de Ainhoa, que tiene 15 años. Nos cuenta como ha mejorado su hijo gracias al boxeo que practica junto con su familia, y que ha encontrado en este deporte un 'enganche' para comenzar a socializarse con otras personas distintas a su familia. 

Al principio Txiki lo veía solo, no pedía nada y tampoco tenía motivación por nada. Cuando el pequeño tenía cuatro años, se empezaron a preocupar por él, llegando a pensar que podría tener problemas de oído, ya que cuando lo llamaban no se giraba. También veían que tenía manías, siempre abría y cerraba la puerta, antes de cruzar, y siempre tenía que hacerlo él. Si lo hacía cualquier otro  se ponía nervioso.  Igual pasaba cuando iban para el colegio y no lo hacían por el camino habitual, Iván se ponía a llorar, no entendía, lo pasaba mal.

 Hasta que Iván tuvo cinco años no supieron que ni era sordo ni era maniático sino que tenía "espectro autista", es un trastorno neurológico complejo que generalmente dura toda la vida. Se presenta en cualquier grupo racial, étnico y social, y es cuatro veces más frecuente en los niños que en las niñas. El autismo daña la capacidad de una persona para comunicarse y relacionarse con otros. También, está asociado con rutinas y comportamientos repetitivos, seguir rutinas muy específicas. Los síntomas pueden oscilar desde leves hasta muy severos.
Cuando se le pregunta a esta madre por los  por los momentos más difíciles, nos dice que han sido los cambios, de la guardería al colegio y de un colegio a otro, también  el aislamiento social. Ya que es muy duro ver  como dan de lado a un hijo.

Sin duda esta madre lo que siempre es que su hijo tuviera un entorno favorable y, sobre todo, aficiones y amigos.

Iván primero probó con otros deportes como  la natación, luego el judo y después el baile, pero o no se sentía cómodo o los profesores de estas actividades no podían hacerse cargo de él.

Por suerte, hace casi un año. Iván  entrena en el gimnasio de boxeo Iru-Team de la localidad de Casarrubuelos. También se apuntó su madre y su hermana Ainhoa, esto lo hacen para que él no se sienta solo y para que así, se sienta más cómodo. Cuando tiene que hacer ejercicios de parejas unas veces se pone con su hermana y otras con su madre. Nos cuenta como Iván ha madurado y mejorado, en cuanto al contacto físico, a los amigos, a relacionarse, y en sus resultados académicos.

Cuando EL MUNDO se acercó a pasar la tarde con Iván, le contaron  que otra madre, esta vez de una niña con síndrome de Asperger, se acercó hasta Iru-Team para preguntar si, ambas, se podían apuntar. Que cuando algo funciona rápidamente se corre la voz es algo conocido. "Estoy alucinando, que me ha venido otra madre, que su niña quiere probar. Es súper parecida a Iván. Contaba el Míster.

Txiki, no se olvida de cuando su hijo Iván no salía de la alfombra que le dijeron en el colegio que era "su espacio". "Para que no diera guerra, lo dejaban ahí. Pero ahora lo suyo es la alfombra mágica de un ring, donde más que entre cuerdas está entre amigos. La tarde en que este periódico irrumpió en su lugar de entrenamiento, después de horas de esfuerzo y de entrevistas, cuando ya eran casi las diez de la noche, Iván tiraba del brazo de su madre y repetía: "Mamá, que mañana hay que madrugar".

  
En las imágenes podemos ver a Iván, totalmente feliz haciendo lo que le gusta. Y gracias a este deporte, pudo abrazar sin miedo.

Aquí os dejo la noticia al completo

Simplemente decir, que aquí podemos ver un claro ejemplo de valentía y superación. Y de cómo una familia unida puede superar y conseguir cualquier cosa.

ALBA MARÍA MATEOS, 
1º MAGISTERIO INFANTIL.

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