martes, 18 de abril de 2017

La discapacidad no es un problema

Voy a publicar el articulo del hermano de uno de mis mejores amigos, se llama David y sufre discapacidad; encantado ha escrito acerca de la relación que tiene con sus hermanos y de como lo tratan en casa. 

"Compartir, jugar, negociar, ceder, tener paciencia, discutir, pelear y reconciliarse… Así es la relación entre hermanos, un continuo aprendizaje. Pero ¿Qué pasa si uno de ellos es discapacitado? Muchas personas valoran positivamente haberse criado con un hermano con necesidades especiales, les ha hecho personas más sensibles y maduras porque han tenido que trabajar más su autonomía. Se convierten en niños independientes con un grado de madurez y responsabilidad que no es propio de su edad.

Cuando son muy pequeños no ven mucho problema en la discapacidad, simplemente piensan que su hermano es así; cuando van creciendo, a menudo sienten la culpa de que ellos pueden disfrutar del mundo y el hermano no; de adultos, la mayoría siguen implicados en la vida de su hermano, responsabilizándose de él a medida que los padres no pueden hacerse cargo.

En la familia el estrés, la forma de organizarse, comunicarse o ayudarse facilita o dificulta la adaptación de los hermanos. Implica llevar una vida familiar diferente. La relación se basa en el afecto y en las ganas de estar juntos, no en la obligación de cuidar del otro. No es fácil entender el vínculo que une a estos hermanos si no se vive esta situación, por otra parte los padres tendrán que aprender a tratar a todos sus hijos por igual sin tener en cuenta la discapacidad.

Las condiciones que influyen en los hermanos son: por una parte el grado y el tipo de discapacidad y por otra el orden de nacimiento; no es lo mismo estar esperando que nazca un hermano y que tenga unas necesidades especiales, es decir distinto de lo esperado, que nacer con el hermano con necesidades especiales ya en casa, pues en ese caso sus diferencias forman parte de la normalidad en la que uno crece.

Para mis hermanos es algo natural hablar de discapacidad porque yo ya estaba en casa cuando ellos nacieron. La diferencia de edad entre nosotros no es muy grande, esto también favorece que hayamos compartido juegos, que muchas veces sus amigos hayan sido también los míos, bueno eso depende mucho de la educación y la explicación que en su casa les hayan dado sobre el tema. Por eso en alguna ocasión mis hermanos han tenido que responder a preguntas como ¿Qué le pasa a tu hermano? ¿Por qué no anda? ¿Por qué habla raro? Ellos suelen ponerse en plan protector, a veces a la defensiva tratando de explicar que no puede andar pero que para eso tengo mi silla de ruedas (más de una vez los he dejado boquiabiertos haciendo carreras con derrapes incluidos) y que sí, hablo raro pero poniendo atención no soy tan difícil de atender.

Está comprobado que los hermanos tienen tendencia a ser defensores, mientras que si son hermanas suelen adoptar el papel de cuidadoras. Como no tengo hermanas que hagan este papel, son ellos los que ayudan a mi madre cuando les faltan las fuerzas. Me gusta cuando Antonio me levanta de la silla como si fuese una pluma, sin esfuerzo por su parte, casi al metro ochenta sobre el suelo. Pronto también lo hará Carlos que crece por momentos, pero por ahora compartimos juegos en el ordenador, porque Carlos es el mejor comentarista, me retransmite el Farming Simulator como si lo estuviese viviendo, no para de hablar.

Ellos son mis compañeros de juego, suelo pensar que he pasado por tres edades del pavo; la mía propia y la de mis dos hermanos porque he tenido que vivir sus cambios de humor, sus manías, y sus rebeldías, pero sin dudarlo lo mejor que me ha pasado es formar parte de una familia numerosa." 

Raquel Yugo Aranda
1 Educación Infantil.

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