martes, 5 de abril de 2016

Nuestra base como futuros maestros


Bien, la reflexión a la que quiero llegar no lleva otro cauce que en beneficio de los niños, nuestra base como maestros y la base del futuro.

Estoy cansada de escuchar en la facultad lo que debo y no debo hacer con los niños en el aula, ver qué metodología usar, ser innovador, creativo, didáctico…y tantas cosas más que demuestran que la educación no ha cambiado y en parte diría que surge porque en las facultades de educación se sigue estudiando lo mismo que hace 30 años. 

Estoy aprendiendo a utilizar las TIC en el aula las cuales creo muy entretenidas y beneficiosas para los niños pero nos creemos que eso es innovación educativa, personalmente bajo mi punto de vista eso es hacer y enseñar lo mismo que hace tres décadas pero sustituyendo una pizarra de tiza por una pizarra digital, siento decir que NO hemos cambiado absolutamente nada, no por usar los avances tecnológicos vamos a hacer que mejore la educación, no por invertir más dinero en dar un ordenador a cada docente vamos a mejorar la educación, no por incluir pizarras digitales en el aula vamos a conseguir que mejore la educación. Me niego a pensar que estos componentes que sirven de apoyo para las explicaciones y para la práctica hacen que mejore el conocimiento del niño sobre cuánto es 2+2, puede ser un pensamiento totalmente contrario a lo que nos tienen acostumbrados pero creo que la base del problema está en la formación del profesorado, en las asignaturas que vemos a lo largo de la carrera y en cómo se enfocan.

Provengo de una familia de docentes, mi madre, cuatro de mis tíos y mi abuelo. Hace escasamente unos meses, en la cena de navidad me preguntaron por cómo me iba la carrera, qué asignaturas tenía y lo que había aprendido hasta ese día, yo amablemente les conté mis experiencias con cada asignatura y un algún dato relevante que se me hubiera quedado de la materia, tras contarles mi recorrido por la facultad comenzaron a hablar de los recuerdos que ellos tenían cuando estaban en mi lugar y destacaban continuamente lo poco que había cambiado todo, distinto nombre de asignaturas pero con el mismo contenido. Me dieron consejos los cuales agradezco enormemente, entre ellos me dijeron en repetidas ocasiones que no me preocupara, que la universidad era un mero trámite para empezar a aprender a enseñar trabajando. Estoy de acuerdo en que la base teórica debe estar para poder comenzar con la práctica pero no entiendo de qué me vale si cuando empiece a trabajar todos esos conocimientos memorizados a la fuerza se esfumarán y comenzaré a aprender mediante el ensayo-error con mis propios alumnos. 

Hagamos de esta carrera algo por lo que merezca la pena estudiar.

SILVIA FERNÁNDEZ CORROCHANO 2ºA PRIMARIA

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