lunes, 27 de diciembre de 2010

LA CULPA NO ES SÓLO DE LOS SMS

         Los chicos se intercambian por sus teléfonos móviles mensajes en un lenguaje críptico en el que por ganar una centésima de segundo, ya sabemos todos que “que” se convierte en “ke”.

         Muchos se rasgan las vestiduras, pero en sí el empleo de una forma u otra de taquigrafía o estenografía es algo útil que ayuda a organizar las ideas y a expresarse con concisión. Eso sí, mientras la forma taquigráfica no anule las demás maneras de expresarse y uno no se olvide de éstas: ése es el peligro que acecha a tantos jóvenes y el error en el que otros tantos incurren. Como muchos de ellos no leen ni escriben más que el lenguaje de los SMS, algunos acaban no sabiendo redactar nada de otra manera.

         Sin llegar a eso, lo que ya asusta es el deterioro del idioma en los medios de comunicación de todos los tipos. Nos podemos preguntar si la audición y la lectura que escucharemos en un futuro como docentes no nos causarán el suficiente espanto como para llegar a la conclusión de que nos estamos encaminando a una era de analfabetismo funcional generalizado, o al menos de incapacidad en el manejo de la lengua hasta el punto de que la gente no consigue expresar lo que desea salvo con largos circunloquios apenas construidos gramaticalmente y puntuados con varias onomatopeyas…

         Por qué, porque y por que son intercambiables en las páginas de los periódicos, como lo son sino y si no. No digamos ya cómo y como. O sólo y solo.        

         Cuando la construcción no sólo correcta sino además inteligible de cualquier discurso deja de tener importancia, nos encontramos en la antesala de un retroceso cultural hacia estadios de subdesarrollo que parecían ya imposibles. Por esta razón, me pregunto ¿Los medios de comunicación corren el riesgo de convertirse en medios de incomunicación?

Silvia Carmena Marcos 3º Educación Primaria
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