martes, 19 de mayo de 2026
Pantallas en el aula: ¿herramienta o distracción? Una reflexión desde la formación inicial del docente
Cambio social
Me ha llamado la atención como conecta este cambio social con la educación, me ha dado por pensar en la gran responsabilidad que tenemos entre manos. A veces, los maestros y futuros maestros como yo nos olvidamos de que en realidad la escuela es un reflejo de todos los cambios que ocurren fuera.
Esa idea de que estamos en una sociedad de la información donde los cambios son evolutivos y repentinos me ha llevado a reflexionar, pensando en el ejemplo de que llevamos años viviendo cambio evolutivo con la entrada de la tecnología en las aulas (tablets, pizarras táctiles), algo que ha ido involucrándose en nuestra forma de enseñar, aunque también hay cambios repentinos como por ejemplo el gran COVID, que hace que el ritmo escolar se rompa. Además, podemos observar que factores como los avances tecnológicos cambian por completo a los niños y niñas.
Este avance de la tecnología personalmente me asusta, me da miedo, realmente ¿nos sustituira la tecnología? ¿Qué podemos aportar nosotros si ya hay información en todas partes?.
La clave para esto es querer llegar a lo más alto, no solo siendo transmisores de conocimientos, sino enseñando a nuestros alumnos a ser críticos y a gestionar la intriga.
Un handicup que juega en nuestra contra, son las terribles dificultades de adaptación al cambio que nos encontramos en el sistema educativo. Mientras la sociedad de la información avanza sin parar, el sistema educativo tiene estructuras mucho más rígidas y lentas. A veces, esta dificultad de adaptación no es solo por falta de recursos, sino por una falta de organización. Nos encontramos con leyes educativas que cambian cada pocos años , pero que no siempre van acompañadas de una formación para los docentes.
Para indagar más sobre esta reflexión, como bien señala González Brito (2017) en su análisis sobre la relación entre educación y sociedad, no podemos entender nuestra labor docente simplemente como una respuesta adaptativa a las dinámicas externos. Es fundamental que, como futuros profes, dejemos de ser simples 'mandados' que solo siguen el libro de texto y las normas, y pasemos a ser personas que piensan por sí mismas para ayudar a mejorar la sociedad desde clase.
Siguiendo las tesis de autores como Giroux o Apple, el cambio social en el aula debe orientarse sobre tres ejes fundamentales:
- Valorar lo que viven los alumnos: No podemos enseñar cosas que no tengan nada que ver con su vida. El aprendizaje de verdad ocurre cuando conectamos los temas de clase con lo que ellos ven y sienten en su día a día.
- Darle un nuevo sentido a lo que decimos: Lo que contamos en clase influye mucho. No debemos presentar la tecnología o la economía como algo "que es así y punto", sino enseñarles a dudar y a hacerse preguntas sobre cómo funcionan esas cosas.
- Compromiso con la sociedad: No estamos aquí solo para enseñarles a usar un ordenador o a leer. Nuestra meta final es que salgan de la escuela sabiendo cómo participar y ayudar a que el mundo sea un lugar más justo para todos.
LA BRECHA DIGITAL
La brecha digital es algo mucho más grande que simplemente la diferencia entre quienes tienen internet y quienes no. En una sociedad cada vez más digitalizada la brecha digital supone una auténtica desigualdad de oportunidades en contextos educativos, laborales, comunicativos y participativos. Quedarse al margen de todos estos procesos se ha convertido e una nueva forma de exclusión.
Muchas veces pensamos que la tecnología por si sola ya trae progreso para todos. No es así. La tecnología hay que saber utilizarla de forma crítica, segura y responsable. Esto demuestra que la brecha digital no solo separa a quienes tienen acceso y a los que no, sino también a quien utilizan estas herramientas adecuadamente y quienes no saben como aprovecharlas.
La brecha digital afecta a varios grupos sociales. Para empezar, muchas personas mayores encuentran dificultades para entender el funcionamiento de dispositivos o aplicaciones. Por otra parte, las familias con menos recursos pueden llegar a compartir un solo dispositivo o no tener una buena conexión. Además, en zonas rurales la falta de recursos tecnológicos supone un gran obstáculo. La brecha digital se refleja en desigualdades económicas o territoriales que ya existían, pero que la aparición de la tecnología ha intensificado.
Este problema se hace más patente en el ámbito educativo. Internet ofrece acceso inmediato a muchísima información y recursos. No obstante, no todos los estudiantes cuentan con un ordenador propio, conexión adecuada o habilidades digitales y cuando esto ocurre observamos una clara desventaja. Esto se hizo muy visible en el momento de la pandemia donde mientras muchos niños pudieron seguir aprendiendo con normalidad gracias a las tecnologías, otros muchos se quedaron rezagados por falta de ellas. Esta situación demostró lo que muchas veces se pone de manifiesto: la tecnología puede traer consigo infinidad de oportunidades y aspectos positivos, pero también ser la fuente de nuevas desigualdades si no se garantiza un acceso equitativo.
Por otra parte, la brecha digital no solo afecta al conocimiento, sino también a la participación social. Muchos trámites administrativos, servicios de salud u ofertas de empleo ahora se desarrollan a través de entornos digitales. Esto tiene pésimas consecuencias para quienes no dominan las herramientas digitales, llegándose a sentir excluidos, dependiente so incluso totalmente invisibles. Es por esto que la inclusión digital es fundamental.
¿Cómo podemos reducir esta brecha digital? No consiste solo en repartir dispositivos. Es necesario ofrecer formación que enseñe a buscar información fiable, proteger la privacidad y usar la tecnología de manera responsable. Es decir, preparar a las personas par ser autónomas en una sociedad cada vez más conectada.
Reflexionar sobre este tipo de cuestiones nos obliga a pensar que tipo de sociedad queremos. Cuando la tecnología está avanzando, pero solo beneficia a algunos, no podemos hablar de progreso. Es necesario garantizar que la tecnología no solo innove, sino que procure que nadie se quede atrás. El acceso a la tecnología ha pasado de ser un lujo a una necesidad. Por eso, cerrar la brecha digital es un desafío educativo y social que debe abordarse cuánto antes.
Elena Hontanilla Pérez
2º Educación Primaria
LA EDUCACIÓN ES TAREA DE TODOS
La importancia de las TIC en la educación actual
viernes, 15 de mayo de 2026
No es solo Internet. La brecha digital como barrera emocional, social y educativa
La educación de hoy en día. Entrevista.
Entrevistadora: Cayetana.
Entrevistada: Felisa.
El tema de esta entrevista es la educación de hoy en día.
Cayetana: ¿Cómo crees que ha cambiado la educación en estos últimos años?
Felisa: El uso de las nuevas tecnologías ha entrado en las aulas en los últimos años de manera importante. Ya no solo el uso de pantalla digital en clase, sino el uso de tablets por parte del alumnado. Por ejemplo, el programa Carmenta (uso de dispositivos por parte de los alumnos de primaria en las aulas en vez de libros) ha generado cierta controversia entre los docentes por lo que ha supuesto (más difícil de estudiar en casa, mal uso de la tablet, los alumnos no pueden acceder al contenido porque falla internet en el centro…) Algunos centros están abandonando el programa por estos motivos. Nos centramos en las formas (a través de pantallas) y no en el contenido cuando eso es lo realmente importante.
Cayetana: ¿Crees que el sistema educativo prepara bien a los estudiantes para el futuro?
Felisa: En algunos aspectos se están quedando algunos contenidos explicados en el aula de manera rápida debido a que no hay tiempo para trabajar todo en mayor profundidad. Nos estamos encontrando con un porcentaje mayor de alumnos con dificultades de comprensión lectora o resolución de problemas que podrían mejorar si se les dedicara más tiempo a ello. Pero el horario a veces no lo permite. Actualmente tenemos dos sesiones semanales en primaria para proyectos. Si esas sesiones se utilizan para robótica, ecoescuela,…no podemos mejorar los aspectos anteriormente mencionados.
Cayetana: ¿Qué aspectos crees que deberían mejorar en la educación actual?
Felisa: Mayores recursos humanos para abarcar al alumnado con dificultades. Es muy difícil desarrollar una clase de manera correcta si hay un único maestro en un aula con 22 alumnos de los cuales 3 tienen trastornos del espectro autista (TEA), un alumno con dislexia, un con déficit de atención y otro con hiperactividad, por poner un ejemplo de lo que nos encontramos en algunas aulas de algunos centros.
Cayetana: ¿Cómo crees que será la educación dentro de unos años?
Felisa: Desearía que se volviera a trabajar dejando fuera las nuevas tecnologías en los primeros cursos de primaria. También deseo que el nivel de burocracia en los centros educativos bajase.
Cayetana: Muchas gracias por responder.
Felisa: Gracias a ti.
Cayetana Pardo Cámara 2º Magisterio Infantil UCLM.
Educar en un mundo que no se detiene
lunes, 11 de mayo de 2026
El acceso a las tecnologías marca diferencias
Redes sociales, identidad juvenil y educación: una mirada crítica desde la escuela
Esta realidad encaja plenamente con la teoría de la Sociedad Red de Manuel Castells, quien sostiene que vivimos en un sistema social articulado a través de flujos digitales que moldean nuestras relaciones, percepciones y formas de estar en el mundo. En su obra La era de la información. Vol. I: La sociedad red (1996), Castells explica que la identidad ya no se construye únicamente en espacios físicos, sino también en entornos digitales donde circulan imágenes, discursos y modelos de vida que influyen directamente en los jóvenes.
A esta perspectiva se suma la visión de Zygmunt Bauman, quien describe la modernidad líquida como un tiempo en el que las identidades son flexibles, cambiantes y, en ocasiones, frágiles. Según Bauman, la presión por adaptarse a un entorno acelerado e inestable puede generar inseguridad y dependencia de la mirada ajena. En redes sociales, esta liquidez se manifiesta en la necesidad constante de actualizar la propia imagen, seguir tendencias y obtener validación a través de “likes” o comentarios.
Desde mi experiencia personal como adolescente, reconozco que mi identidad, y la de mis compañeros, está profundamente influenciada por las redes. Desde una perspectiva generacional, los jóvenes actuales crecen en un entorno donde la identidad se construye en público. La exposición constante, la comparación social y la búsqueda de reconocimiento forman parte del día a día. Muchos adolescentes sienten que su identidad “real” y su identidad “digital” no siempre coinciden: en redes se muestran seguros, estéticos, divertidos o exitosos, aunque no siempre se sientan así. Esta distancia entre lo que se es y lo que se muestra puede generar presión estética, ansiedad, miedo a no encajar o dependencia emocional. Sin embargo, las redes también ofrecen espacios de creatividad, expresión personal, apoyo emocional y conexión con comunidades diversas. Son, por tanto, un territorio ambivalente: pueden empoderar o desgastar, dependiendo del uso y del acompañamiento educativo.
Por ello, considero que la escuela tiene un papel fundamental en la formación de una identidad digital crítica y saludable. No basta con enseñar a usar la tecnología: es necesario enseñar a comprenderla, interpretarla y habitarla de forma ética. En el aula se podrían desarrollar actividades que ayuden al alumnado a reflexionar sobre su presencia digital. Por ejemplo, un análisis crítico de perfiles de influencers permitiría identificar estrategias de edición, estereotipos, publicidad encubierta o mensajes implícitos. También sería útil un taller titulado “Mi identidad digital”, donde cada estudiante reflexione sobre la imagen que proyecta, los límites que necesita y las emociones que le generan las redes.
Recursos audiovisuales para trabajar en el aula
En este sentido, resulta especialmente relevante el documental The Social Dilemma (Jeff Orlowski, 2020), que analiza cómo los algoritmos de las grandes plataformas digitales están diseñados para captar la atención del usuario, moldear su comportamiento y generar dependencia. La película combina entrevistas con expertos en tecnología y dramatizaciones que muestran cómo las redes influyen en la autoestima, la identidad y la salud mental de los jóvenes. Es un recurso muy útil para trabajar en el aula porque permite comprender que las redes no son espacios neutrales, sino sistemas que condicionan lo que vemos, lo que pensamos y, en parte, quiénes somos.
https://youtu.be/uaaC57tcci0?si=ADX_p-i5nCD0zyCd
Para complementar este análisis, puede utilizarse otro recurso audiovisual como el vídeo divulgativo “How the media shapes the way we view the world”, que analiza cómo los medios, incluidas las redes sociales, seleccionan, filtran y jerarquizan la información que consumimos diariamente. El vídeo muestra de forma clara cómo las imágenes, los titulares y los algoritmos pueden moldear nuestra percepción de la realidad, reforzar estereotipos y condicionar la manera en que interpretamos el mundo. Su relevancia para este tema es evidente: si los jóvenes construyen parte de su identidad a partir de lo que ven en redes, comprender cómo se produce esa influencia mediática es esencial para desarrollar una identidad crítica y consciente en la era digital.
https://youtu.be/kVAztNx0rHQ?si=FhSSnRfFhcFrAsH1
Propuestas educativas para trabajar la identidad digital
Ante esta realidad, la escuela tiene un papel fundamental en la formación de una identidad digital crítica y saludable. No basta con enseñar a usar la tecnología: es necesario enseñar a comprenderla, interpretarla y habitarla de forma ética. En el aula se podrían desarrollar actividades que ayuden al alumnado a reflexionar sobre su presencia digital. Por ejemplo, un análisis crítico de perfiles de influencers permitiría identificar estrategias de edición, estereotipos, publicidad encubierta o mensajes implícitos. También sería útil un taller titulado “Mi identidad digital”, donde los estudiantes reflexionen sobre la imagen que proyectan, los límites que necesitan y las emociones que les generan las redes.
Otra propuesta educativa sería organizar un debate sobre la libertad en las redes sociales, analizando cómo los algoritmos influyen en lo que vemos y en cómo nos comportamos. Este tipo de actividades permite comprender que las redes no son espacios neutrales, sino sistemas diseñados para captar nuestra atención y moldear nuestras decisiones. Finalmente, una actividad muy enriquecedora sería la creación de una campaña escolar sobre el uso responsable de las redes, donde el alumnado diseñe carteles, vídeos o reels que aborden temas como el ciberacoso, la salud mental, la privacidad o la verificación de información.
En conclusión, la identidad juvenil en la era digital es un proceso complejo que combina oportunidades y riesgos. Las redes sociales pueden ser espacios de creatividad, expresión y conexión, pero también pueden generar presión, comparación y fragilidad emocional. Como señala Castells, vivimos en una sociedad estructurada por redes; como advierte Bauman, nuestras identidades son cada vez más líquidas. Por ello, la educación debe acompañar a los jóvenes en este proceso, ayudándoles a construir una identidad sólida, crítica y consciente en un mundo donde la frontera entre lo real y lo digital es cada vez más difusa. Mi opinión personal es que necesitamos una escuela que entienda nuestro mundo digital, que no lo juzgue desde fuera, sino que lo analice desde dentro, con empatía, conocimiento y responsabilidad.
Referencias
Castells, M. (1996). La era de la información. Vol. I: La sociedad red. Madrid: Alianza Editorial. https://dialnet.unirioja.es/servlet/libro?codigo=165968
Bauman, Z. (2000). Modernidad líquida. Buenos Aires: Fondo de Cultura Económica. https://archive.org/details/bauman-zygmunt.-modernidad-liquida-ocr-2003
Valeria Alconchel García 2ºA Educación Primaria
