El VII Encuentro de Robótica Educativa fue, sin duda, una de las experiencias más especiales y significativas de todo el año. En esta ocasión, vinieron a visitarnos alrededor de 70 alumnos de quinto de Educación Primaria de un colegio de Toledo, con el objetivo de que fuéramos nosotros mismos quienes les explicáramos y mostrásemos los distintos robots educativos con los que habíamos trabajado en clase.
La actividad se llevó a cabo en el pabellón del edificio 36 del Campus Universitario Fábrica de Armas. Allí, cada grupo se organizó y se distribuyó por el espacio con su robot correspondiente, creando diferentes puestos o estaciones. La dinámica que se siguió fue la de un circuito, en el que los alumnos del colegio iban pasando por los distintos puestos para conocer todos los robots. Para ello, los 70 alumnos se dividieron en grupos más pequeños, generalmente de entre cinco o seis alumnos, aunque algunos grupos eran un poco más numerosos y otros algo más reducidos.
Cada grupo disponía de unos 10 minutos aproximadamente en cada puesto. En nuestro caso, por nuestra mesa pasaron bastantes grupos, aunque es cierto que no dio tiempo a que pasaran todos. Al principio la organización funcionó bastante bien, pero conforme avanzaba la actividad los tiempos se fueron alargando un poco, lo que hizo que al final tuviéramos que recortar las explicaciones y no pudiéramos mostrar todas las funciones del robot con la profundidad que nos habría gustado. Aun así, la experiencia fue muy positiva.
En nuestro puesto, seguimos la misma dinámica que habíamos utilizado en la exposición en clase con Makey Makey. Mostramos a los niños el juego del pinball con las palancas de cartón y papel de aluminio, el uso de las manzanas para tocar los bongos y los plátanos para tocar el piano. A los alumnos les llamó muchísimo la atención poder tocar objetos cotidianos, e incluso tocarse entre ellos, y ver cómo eso generaba sonidos o movimientos en el ordenador. Para muchos de ellos fue algo completamente nuevo y muy sorprendente.
Además, para organizar mejor nuestro espacio, creamos un cartel identificativo que colocamos en la mesa, indicando que se trataba de la estación de Makey Makey. Tanto mis compañeras Saray, Nerea, como el profesor Ricardo y yo, llevábamos también una medalla que habíamos diseñado previamente como “expertos docentes en Makey Makey”. Cuando los alumnos terminaban la experiencia en nuestro puesto, les entregábamos una medalla igual, como reconocimiento por haber participado.
La preparación de estas medallas supuso un trabajo previo, ya que tuvimos que diseñarlas, imprimirlas, recortarlas y colocarles un cordel a más de 70 medallas. A pesar del esfuerzo, mereció totalmente la pena, ya que a los niños les hizo muchísima ilusión llevárselas y se iban muy contentos de nuestro puesto.
En general, la experiencia fue increíble. Los alumnos disfrutaron mucho, se mostraron muy participativos y curiosos, y fue muy gratificante poder acercar la robótica educativa a alumnado real de Primaria. Además, este encuentro forma parte del séptimo encuentro de robótica educativa que se realiza en el centro, una iniciativa impulsada gracias a Ricardo Fernández, nuestro profesor y uno de los mayores precursores de la robótica y la tecnología educativa en la Universidad de Castilla-La Mancha, al menos en el campus de Toledo.
Personalmente, considero que fue una experiencia muy significativa y enriquecedora, tanto a nivel formativo como personal. Poder explicar la robótica a niños, ver su entusiasmo y comprobar cómo conectaban con la actividad fue algo muy especial y una muestra clara del potencial educativo que tienen este tipo de iniciativas.
Julia Contera Miranda


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