El deporte es un espacio muy importante dentro de la sociedad actual, especialmente en edades tempranas. Desde mi experiencia personal como entrenadora de voleibol de niños y niñas nacidos en 2014/15, he podido comprobar que entrenar no consiste solo en enseñar aspectos técnicos o mejorar habilidades físicas, sino que cada sesión se convierte en una oportunidad para educar y acompañar en su desarrollo personal y social.
Actualmente sigo entrenando a este grupo y uno de mis principales objetivos es crear un clima de respeto, confianza y seguridad. A estas edades, las niñas están en pleno desarrollo social y emocional, por lo que considero fundamental adaptar los entrenamientos a sus ritmos, intereses y necesidades. Por ello, el juego y las actividades dinámicas tienen un papel importante en los entrenamientos, ya que así se consigue fomentar la motivación de mi alumnado y el aprendizaje.
Durante los entrenamientos se trabajan valores sociales como el compañerismo, la igualdad, la cooperación y la importancia de cumplir las normas. A través de situaciones habituales en el deporte, como trabajar en equipo, enfrentarse a retos o aprender a ganar y perder, los niños y niñas desarrollan ciertas habilidades como el autocontrol y la convivencia con los demás, necesarias en su día a día.
Como entrenadora, considero que mi papel es acompañar, escuchar y servir de ejemplo, reforzando positivamente y ayudando a cada niño y niña a ganar confianza en sí mismos. La actitud del adulto de referencia es fundamental, ya que los niños y niñas también aprenden de lo que ven y sienten en cada entrenamiento.
En definitiva, para mí, entrenar también es educar. El deporte se convierte en un entorno en el que se transmiten valores, se fomenta el respeto y se procura formar personas más seguras, responsables y comprometidas con sus iguales.
Raquel Hernández Cabeza.
Curso: 2º Educación Infantil
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