
Hablar de educación hoy en día también es hablar de emociones.
En el aula, no solo se aprenden números, letras o colores; también se aprenden formas de relacionarse, de expresar lo que sentimos y de comprender a los demás. Como futura docente de Educación Infantil, creo que enseñar a los niños/as a reconocer y gestionar sus emociones es tan importante como leer y escribir.
Hace relativamente poco, realicé unas "prácticas" en un colegio cerca de la universidad y conocí a un niño de 3 años. Este se enfadó mucho durante los juegos porque pensaba que ningún compañero quería jugar con él. Empezó a llorar y se apartó del grupo. En ese momento, su tutora se acercó y le ayudó a expresar lo que sentía en ese momento. Aquella conversación, ayudó al niño a entender por qué se sentía así y a expresar sus emociones y las del resto de compañeros.
En la asignatura "Educación y Sociedad" hemos hablado sobre lo esencial que es mantener un buen clima del aula, la convivencia escolar y el desarrollo integral del alumnado. Todo esto me ha hecho entender que la educación no solo consiste en transmitir conocimientos, sino también en en la formación integral de las personas para convivir, respetar y comprender.
Mi reflexión ante esto es que la escuela debe ser un espacio seguro donde los alumnos aprendan a conocerse, a expresar sus emociones y a respetar a los compañeros. Si desde la infancia fomentan la empatía y las habilidades sociales, estaremos construyendo una sociedad más justa e inclusiva.
Carla Avendaño Malpesa
2º Magisterio Infantil, Toledo (UCLM)
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