miércoles, 13 de septiembre de 2017

COLE NUEVO, PIMEROS DÍAS Y MUCHO MUCHO FRÍO

¡Hola a todos! Mi nombre es Clara, tengo 22 años y siempre tuve claro que mi sueño era ser maestra de Educación Infantil. Según se acercaba el momento de terminar la carrera me surgieron un millón de dudas: ¿Encontraré trabajo? ¿Estaré a la altura de los niños de mi aula? ¿Qué metodología debería emplear? ¿Tengo las herramientas suficientes como docente o me falta formación? 

La respuesta me llegó hace un mes. Un correo con el pasaporte para crecer profesional y personalmente. Una maravillosa directora de un cole de Educación Infantil en Finlandia, me ofreció un puesto como profe en Vantaa. Quiso saber más de mí, de mis inquietudes, mis ilusiones, mi visión de la Educación. Me quiso escuchar. No fue una entrevista de trabajo al uso. Desde el primer segundo que hablé con ella vi en sus ojos la ilusión de una directora que ama la Educación, ama a los niños y ama EDUCAR. Después de cuarenta minutos de entrevista y muchos correos electrónicos... comienzo a trabajar el 4 de septiembre EN FINLANDIA.  Estoy ilusionada, un poco aterrada, pero sobretodo ilusionada. Sin duda esto va a ser un máster vital y profesional. Quiero dar respuesta a todas las preguntas del principio, y traerme la maleta de vuelta llena de recursos, ideas y sueños. Este camino comienza aquí, e iré contando el proceso. Porque la Educación, no es otra cosa más que COMPARTIR.



Hei kaikille! Estos días han sido una completa locura. Aun estoy asimilando dónde estoy. Esto es increíble. Empezaré diciendo que mudarse a otro país puede ser en algunos momentos duro y echar de menos no es un pecado ni mucho menos. Hay que empezar de cero, con gente nueva, con una casa nueva, en una cultura diferente a la tuya y con toda tu vida en una maleta y viendo a tu familia a través de una pantalla, aunque he de decir que Finlandia es un país que te abre sus puertas y sus brazos de una manera alucinante. Te hace sentir como en "casa", o al menos, a mí me hace sentir así (entrecomillo "casa" porque no hay nada como mi Toledo y como mi familia, eso es casa).

Vantaa es una ciudad rodeada por bosque, lo que le da un encanto aun mayor. Finlandia me recibió con lluvia y con fresquillo, aunque he de decir que lo de estos dos días no ha sido normal. Hemos pasado del "fresquillo" al frío polar (Al menos, para mí lo es. quizás el chico que me crucé esta mañana en pantalón corto y chanclas no opina lo mismo. Yo solo sé que duermo con pijama de invierno, sudadera y nórdico).

El cole, ¡QUE COLE! Trabajo en uno de los päiväkoti más chulos del área de Vantaa. Mis niños tienen 3, 4 y 5 años, aunque en su mayoría tienen 4 años. Sí, lo habéis oído bien, niños de tres edades diferentes en una misma clase. La edad aquí no es un número, sino que es una cuestión de nivel madurativo y cognitivo. Los niños más mayores, ayudan a los pequeños. Se aportan los unos a los otros, ya que la experiencia de los más mayores se mezcla con la ternura, la inocencia y la imaginación incontrolable de los más pequeños. En mi opinión es una mezcla perfecta. 

En cada clase no hay más de 20 niños y hay 3 profesoras por aula. Esto permite dividir la clase en grupos más pequeños a la hora de realizar actividades, por ejemplo actividades dirigidas. 

En el cole no hay mesas y sillas (bueno, miento, sí que hay dos mesas que pueden cambiar de forma donde se pueden sentar los niños a hacer la actividad que hayan escogido hacer). Sí, sí, la actividad que hayan escogido. Recalquemos que el aprendizaje se basa 100% en el juego. Material Montessori, cajas de estimulación, pinchitos, puzzles de todos los tipos, juego simbólico, mesa de arte... Aun me cuesta un poquito encajar esto en mi esquema mental. Eso sí, una hora al día se guía una actividad relacionada con lingüística, arte o excursiones a la naturaleza y conocimiento del entorno. 

En el aula se hace el círculo matinal (rutinas de toda la vida), lo único que he encontrado que hacen igual que nosotros en España. 

Aparte del aula encontramos un aula de siesta (recordemos que en Finlandia se come en el cole y los niños hasta los 6 años que se quieren echar la siesta pueden hacerlo), el aula de los cuentos para los no tan dormilones, un aula de arte y música y un aula de juego simbólico y dramatización. 

En estos cuatro días ya hemos echo una "excursión" al bosque para ver la llegada del otoño y para poder prensar las hojas. 

¿Mi gran problema? El idioma, y no hablo del Inglés. El Finlandés va a ser mi gran pesadilla estos meses, aunque mis niños, que se han resignado igual que yo a que no hablo Suomi, me hablan con gestos, y se van animando poco a poco a ir respondiendo en Inglés, lo cual me alegra muchísimo. Parece una tontería pero los dos primeros días sin entender a un niño que ves triste fueron duros. 

No se, es muchísima información, tengo muchísimo que contar, pero solo llevo cuatro días en el cole. No me quiero precipitar en ninguna conclusión ni dejarme llevar por el que los profesores tengan fisio gratuíto en Finlandia. 

Yo por ahora trasladaría a España:
- Menos niños por clase
- Más apoyo en las clases. Esto unido a lo anterior, hacen de la escuela una escuela inclusiva como ocurre aquí
- Ir descalzos en el cole. Parece una tontería pero marca la diferencia
- Más colaboración entre niños mayores y pequeños

Por ahora de la metodología no quiero opinar mucho hasta que yo misma lo entienda muy bien, aunque aprender aprenderé seguro, puesto que estoy cerca de una profe que viene de trabajar muchísimos años en un cole Montessori (me tiene enamorada con todo su material). 

Por muy maravilloso que sea este cole, la Educación de Finlandia y todo lo que estoy viviendo, no dejo de pensar cada segundo, cada momento, cómo podría llevarme todas estas ideas a España, porque a mis niños españoles no les cambio por nada. 

Me toca seguir aprendiendo, cogiendo ideas, material, recursos... para que cuando toque hacer la maleta de vuelta, vaya bien bien bien llena. 

Un beso enorme para todos desde Finlandia. 

Clara Martín Cruz

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